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(Video) El fuego se llevó otro pedazo de la historia de Catriel

Pérdidas totales dejó un voraz incendio que destruyó el edificio donde funcionaba la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio de Catriel. No hubo personas heridas y se investigará si el siniestro fue intencional. Pero, además de mercadería, documentación y mobiliario, las llamas se llevaron otro pedazo de la historia de una ciudad marcada a fuego por el petróleo.

El incendio comenzó alrededor de la 1 de la madrugada de este jueves y rápidamente convirtió en cenizas un galpón de aproximadamente 60 metros de largo por 10 de ancho. La magnitud del fuego y las características de la construcción —levantada con materiales altamente inflamables— hicieron que las llamas avanzaran con una velocidad devastadora.

Más allá de las pérdidas materiales, el incendio tiene una dimensión difícil de medir: el edificio destruido formaba parte de los antiguos pabellones de la YPF estatal construidos durante la década del 70, cuando Catriel atravesaba una de sus épocas de mayor esplendor petrolero.

Eran tiempos en los que el petróleo le daba vida a la ciudad durante las 24 horas. El movimiento incesante de trabajadores, vehículos y equipos vinculados a la actividad petrolera formaba parte del paisaje cotidiano. Aquellas construcciones fueron testigos silenciosos de una etapa fundamental en el crecimiento y la identidad de Catriel.

Ahora, una de ellas desapareció bajo el fuego.

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Y no es la primera vez. Ya son tres las edificaciones de este tipo que fueron consumidas por incendios, profundizando la pérdida de un patrimonio histórico que, con cada estructura que desaparece, deja un poco más incompleta la memoria de aquella Catriel petrolera.

Mucho más que un edificio municipal

En las instalaciones funcionaba la Secretaría de Desarrollo Social, por lo que las pérdidas no se limitaron al inmueble.

En su interior había documentación, legajos y expedientes vinculados con vecinos y vecinas que reciben asistencia por encontrarse en situaciones de vulnerabilidad. También se almacenaba una importante cantidad de mercadería, ropa, colchones, mantas y otros elementos destinados a familias que necesitan asistencia del municipio.

Además, allí funcionaba la recientemente inaugurada oficina del CRESU, un espacio que representaba una nueva oportunidad y una herramienta de acompañamiento para la comunidad.

Todo quedó reducido a cenizas.

Un operativo que movilizó a toda la ciudad

Durante el incendio trabajaron Bomberos, Protección Civil, Policía, personal del Hospital de Catriel y EdERSA, junto con trabajadores municipales y numerosos colaboradores que aportaron camiones tanque para garantizar el abastecimiento de agua necesario para combatir las llamas.

En medio del operativo también pudo verse a la intendenta Daniela Salzotto y a integrantes de su gabinete trabajando en el lugar, intentando rescatar algún elemento y gestionando agua y recursos para enfrentar la emergencia.

La investigación deberá determinar ahora las causas del incendio y, especialmente, si existió algún grado de intencionalidad.

“Hoy duele. Mucho”

A primera hora de la mañana, la intendenta Daniela Salzotto expresó su tristeza por lo ocurrido y puso el foco tanto en las pérdidas materiales como en el valor histórico y social del lugar.

“Hoy siento una profunda tristeza y un dolor inmenso por las pérdidas totales que sufrió este edificio histórico de nuestra ciudad”, señaló.

La jefa comunal destacó que allí se encontraban los legajos de vecinos que reciben asistencia y recordó también la presencia del CRESU, al que definió como “un espacio que representaba una nueva oportunidad para nuestra comunidad”.

“Ver todo destruido genera una enorme impotencia y tristeza”, afirmó Salzotto, aunque aseguró que el municipio trabajará para reconstruir los espacios perdidos.

La intendenta agradeció además a Protección Civil, Bomberos, Servicios Públicos y a todo su equipo de trabajo por la respuesta desplegada desde el primer momento.

“Hoy duele. Mucho. Pero vamos a salir adelante”, concluyó.

Mientras se inicia la investigación y comienza a dimensionarse el costo de las pérdidas, Catriel vuelve a mirar las cenizas de una construcción que no era solamente un galpón. Era una parte concreta de aquella ciudad que creció al ritmo de las torres, las camionetas, los trabajadores y el movimiento interminable que alguna vez hizo del petróleo el motor de una comunidad que parecía no dormir nunca.

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