Sindicatos, transportistas, campesinos y productores de coca salieron nuevamente a las calles en La Paz y Cochabamba. Hubo enfrentamientos con la Policía, gasificaciones y advertencias de profundizar bloqueos hasta lograr la salida del presidente.
La tensión política y social en Bolivia volvió a escalar este lunes con una masiva movilización de distintos sectores laborales y sociales que reiteraron su exigencia de renuncia al presidente Rodrigo Paz Pereira, en medio de nuevos enfrentamientos con fuerzas policiales y un clima de creciente conflictividad en distintos puntos del país.
La jornada comenzó cerca de las 9 de la mañana, luego de que manifestantes reinstalaran bloqueos sobre la autopista que conecta El Alto con La Paz. Desde allí partieron columnas de la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos fabriles, maestros urbanos y rurales, organizaciones campesinas y juntas vecinales rumbo al centro de la sede de gobierno.
Según reportes difundidos por medios alternativos y redes sociales, vecinos, comerciantes y choferes acompañaron el avance de la movilización con aplausos y consignas contra el gobierno, mientras crecía el reclamo por la falta de respuestas oficiales frente a la crisis económica y el desabastecimiento de combustibles.
En paralelo, otro importante grupo de transportistas marchó desde la zona de Obrajes hacia el centro paceño reclamando la provisión de combustible “de buena calidad” y respaldando el pedido de dimisión presidencial. Los dirigentes del sector acusaron a Paz Pereira de “incapacidad” para resolver los problemas estructurales que atraviesa el país.
La situación volvió a tensarse cuando parte de los movilizados intentó ingresar nuevamente a la Plaza Murillo, donde se encuentran la Casa Grande del Pueblo y otros edificios gubernamentales. Efectivos policiales bloquearon el avance y respondieron con el lanzamiento de gases lacrimógenos.
Los principales enfrentamientos se registraron en las calles Ayacucho y Mercado, inmediaciones de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Tras cerca de una hora de choques y corridas, los manifestantes se replegaron y no se reportaron nuevos incidentes durante el resto de la jornada.
Desde la COB advirtieron que las protestas continuarán de manera diaria y que los bloqueos en rutas nacionales se intensificarán hasta que el mandatario presente su renuncia. Los dirigentes sindicales sostienen que el gobierno perdió legitimidad y quedó desbordado frente a las demandas sociales y laborales.
Mientras tanto, en el trópico de Cochabamba, productores de hoja de coca instalaron una vigilia permanente frente a la Novena División del Ejército en la localidad de Ibuelo, ante versiones sobre un posible operativo militar y una eventual declaratoria de estado de excepción.
Los representantes cocaleros señalaron que no permitirán acciones represivas contra la población de la región ni intentos de detención contra el expresidente Evo Morales Ayma. A la vigilia también se sumó una nutrida caravana de motociclistas que expresó su respaldo a las movilizaciones y volvió a reclamar la renuncia de Rodrigo Paz Pereira junto con soluciones inmediatas al abastecimiento de gasolina.










