Un amplio grupo de intelectuales, artistas, académicos, dirigentes políticos, periodistas y referentes sociales de distintos países difundió un manifiesto internacional en el que denuncia el endurecimiento de la política de Estados Unidos contra Cuba, reclama el levantamiento del bloqueo económico y advierte sobre el riesgo de una eventual intervención militar contra la isla.
El documento, que reúne 8.840 firmas, sostiene que durante 2026 Washington intensificó la presión sobre el gobierno cubano mediante nuevas sanciones económicas, financieras y energéticas, además de acusaciones que —según los firmantes— fueron realizadas sin presentar pruebas.
El texto afirma que Cuba fue señalada como una amenaza “extraordinaria e inusual” para la seguridad nacional de Estados Unidos, acusada de albergar organizaciones terroristas y de adquirir armamento ofensivo. Asimismo, denuncia que se reactivó un hecho ocurrido hace tres décadas para impulsar una causa penal contra el general Raúl Castro Ruz.
Los firmantes sostienen que, al histórico embargo económico impuesto por Estados Unidos hace más de seis décadas, se sumaron este año nuevas restricciones que afectaron especialmente el abastecimiento energético de la isla. Según el manifiesto, las medidas incluyeron un bloqueo casi total a las importaciones de combustibles y presiones sobre empresas internacionales para que abandonaran sus operaciones en Cuba, provocando el retiro de aerolíneas, navieras y compañías vinculadas al sector turístico.
El documento asegura que, como consecuencia de esas restricciones, Cuba solo recibió un buque petrolero durante los últimos seis meses y enfrenta severas limitaciones para realizar transacciones financieras internacionales, situación que —afirman— agrava la crisis económica y repercute directamente sobre las condiciones de vida de la población.
Acusaciones de “genocidio”
Uno de los aspectos centrales del manifiesto es la calificación de las sanciones estadounidenses como un “genocidio”, al considerar que el uso del bloqueo económico y energético como instrumento de presión política genera consecuencias humanitarias sobre la población civil.
Los firmantes también expresan preocupación por las posiciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien atribuyen impulsar una política de mayor confrontación hacia Cuba e incluso presionar para una eventual acción militar contra la isla.
El texto advierte que un conflicto armado provocaría pérdidas de vidas tanto cubanas como estadounidenses y establece un paralelo con la situación humanitaria en Gaza, al sostener que la comunidad internacional no debería permitir una crisis similar en América Latina.
Defensa de la soberanía cubana
El manifiesto reivindica el derecho del pueblo cubano a definir su propio modelo político y social sin injerencias externas. Aunque reconoce que el proceso político de la isla es “perfectible”, sostiene que corresponde exclusivamente a sus habitantes decidir el rumbo del país.
Asimismo, destaca los logros alcanzados por Cuba en áreas como salud, educación, cultura y deporte, presentándolos como conquistas sociales construidas a lo largo de varias generaciones.
En ese contexto, los firmantes consideran que cualquier intento de imponer cambios mediante sanciones o el uso de la fuerza atentaría contra la autodeterminación nacional y sentaría un precedente peligroso para las relaciones internacionales.
Llamado a la comunidad internacional
El documento concluye con un llamado a los gobiernos del mundo para que exijan el respeto al derecho internacional, promuevan el levantamiento de las restricciones económicas y garanticen que Cuba pueda acceder libremente al comercio internacional, especialmente para la adquisición de combustibles y otros insumos esenciales.
Además, convoca a reforzar las iniciativas internacionales de solidaridad con la isla y rechaza cualquier posibilidad de una intervención militar.
Amplio respaldo internacional
Entre los firmantes figuran reconocidas personalidades de América Latina, Europa y otras regiones, pertenecientes a ámbitos académicos, políticos, culturales y periodísticos.
Suscriben, entre otros, el exministro de Cultura de Cuba Abel Prieto; el economista argentino Claudio Katz; el sociólogo argentino Atilio Boron; la escritora mexicana Elena Poniatowska; el periodista español Ignacio Ramonet; el senador mexicano Gerardo Fernández Noroña; el ex candidato presidencial ecuatoriano Andrés Arauz; la expresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador Gabriela Rivadeneira y decenas de dirigentes políticos, investigadores, periodistas, artistas y representantes de organizaciones sociales de más de treinta países.
Los organizadores informaron que el listado completo continúa creciendo y que, al momento de la difusión del manifiesto, ya superaba las 8.840 adhesiones.










