Las evaluaciones más recientes de la inteligencia estadounidense concluyeron que Irán conserva capacidades militares y de lanzamiento de misiles significativas, pese a la intensidad de los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel. Según funcionarios citados por The Washington Post, es poco probable que la ofensiva militar logre modificar la postura de Teherán o lo vuelva más flexible de cara a futuras negociaciones.
Un nuevo informe de la CIA sostiene que Irán difícilmente haya sufrido un «impacto significativo» como consecuencia de los intensos bombardeos estadounidenses. La conclusión expone el complejo escenario en el que quedó atrapada la administración de Donald Trump, con Washington y Teherán sumidos en una situación que los propios funcionarios describen como «un limbo indefinido entre la paz y la guerra».
La evaluación también pone en duda la estrategia adoptada por la Casa Blanca. Jonathan Panikoff, exsubdirector de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, cuestionó la lógica de intensificar los ataques para forzar una concesión iraní.
«Parece que la administración Trump cree que si sigue atacando militarmente a Irán con mayor dureza, Teherán acabará mostrándose más flexible. Esa valoración es casi con toda seguridad errónea», afirmó en declaraciones al Washington Post.
El informe se conoció en medio de una nueva escalada militar. Según los reportes difundidos, Irán respondió a la décima noche consecutiva de ataques aéreos estadounidenses con una serie de acciones contra objetivos militares de Washington en la región, incluyendo posiciones en Jordania.
Las represalias iraníes habrían provocado importantes bajas entre las fuerzas estadounidenses. Varios militares fueron reportados como muertos o desaparecidos y decenas resultaron heridos como consecuencia de los ataques con misiles. Además, de acuerdo con información publicada por The New York Times, varios helicópteros estadounidenses habrían sido destruidos.
La capacidad militar iraní ya había sido señalada en evaluaciones anteriores. En abril, CNN informó que documentos de inteligencia indicaban que Teherán mantenía una capacidad significativa para lanzar misiles, mientras que una de las fuentes consultadas sostuvo que las fuerzas iraníes continuaban «muy preparadas para sembrar el caos en toda la región».
La situación también contradice las expectativas iniciales de Washington sobre los resultados de la ofensiva. Poco más de una semana después del comienzo de la guerra, The Wall Street Journal había citado una evaluación de inteligencia que consideraba «improbable» que el plan estadounidense de impulsar un cambio de régimen en Irán pudiera alcanzar sus objetivos.
En este contexto, la continuidad de los ataques no parece haber producido el efecto político buscado por la Casa Blanca. Por el contrario, las evaluaciones de inteligencia sugieren que Teherán mantiene capacidad de respuesta y que la presión militar podría no traducirse en mayores concesiones diplomáticas.
A esto se suma la posición sostenida por Irán respecto de sus compromisos regionales. Teherán ha reiterado sus condiciones vinculadas al memorando de entendimiento firmado con Islamabad, pese a que ambas partes han declarado posteriormente la nulidad del acuerdo.
El escenario deja a la administración Trump frente a un dilema estratégico: intensificar la ofensiva militar con el riesgo de profundizar el conflicto o buscar una salida diplomática con un Irán que, según la propia inteligencia estadounidense, conserva capacidad suficiente para continuar resistiendo y responder militarmente.
Con información del portal “The Cradle”










