La Comisión Vecinal recibió oficialmente la escritura y el comodato de su sala de primeros auxilios. Mientras la intendenta Daniela Salzotto anuncia la tercera etapa de ampliación del centro de salud, el Estado se acerca al barrio con nuevos servicios como el gas envasado. Un día de fiesta para una comunidad que no para de crecer.
Hay días en que la burocracia se transforma en emoción pura. En Colonia Ovejero, el aire se cortaba con un clima de fiesta, de alivio y de profundo orgullo. No era un día cualquiera; era el día en que los sueños de toda una vida se materializaban en un documento. La Comisión Vecinal recibió, por fin, la escritura y el comodato de su sala de primeros auxilios. Un simple papel, sí, pero que para los vecinos significa tener raíces, seguridad jurídica y el reconocimiento a años de trabajo conjunto y lucha por su barrio.
“Esto no es solo un trámite, es nuestra casa, es nuestro refugio”, parecían decir las miradas cómplices y los abrazos de los vecinos presentes. Obtener el título de propiedad brinda la tranquilidad de saber que ese espacio de contención y salud es, legal y legítimamente, de la comunidad. Es el cimiento firme sobre el cual se seguirán construyendo respuestas.
Pero la historia de Colonia Ovejero no se detiene en el pasado; se proyecta con fuerza hacia el futuro. Con la convicción de que la salud debe tocar a la puerta de cada vecino, la intendenta de Catriel, Daniela Salzotto, tomó la decisión política de impulsar la construcción de la etapa 3 de la Sala de Primeros Auxilios. Las obras pronto serán parte del paisaje cotidiano del barrio, porque esta ampliación no es solo cemento y ladrillos: es cercanía, es cuidado, es garantizar que ante una emergencia, la ayuda y la contención estén a la vuelta de la esquina.
La jornada se vivió con la intensidad de los días de grandes definiciones. En el marco de un operativo intersecretarial que llevó al Estado directamente al corazón del barrio, también hubo espacio para escuchar y resolver. En una reunión informativa, los vecinos se acercaron para interiorizarse sobre el servicio de gas envasado, un proyecto municipal que ya es una realidad en las calles de Colonia Ovejero. Allí, entre consultas y charlas de pasillo, se confirmó que las políticas públicas no se diseñan desde escritorios lejanos, sino caminando lado a lado con la gente.
Al caer la tarde, la sensación en Colonia Ovejero era la de un barrio que avanza, que se siente escuchado y que celebra cada conquista como propia. Porque cuando el Estado se hace presente y la comunidad se organiza, el resultado es claro y contundente: más derechos, más servicios y, sobre todo, más respuestas para Colonia Ovejero.










