Hay lugares que no solo se construyen con cemento y pistas de aterrizaje, sino con lágrimas, abrazos y una memoria que se niega a ser olvidada. Este lunes, el Aeroclub y los Veteranos Continentales abren las puertas de su casa para una cita ineludible con la historia.
En Catriel, el viento que acaricia las hélices del aeródromo local trae consigo las voces de aquellos que, hace décadas, se jugaron la vida por la soberanía argentina. Por eso, el Aeroclub Catriel y la “Agrupación de Soldados Veteranos Continentales” invitan a la comunidad a un encuentro donde la aviación y la patria se dan la mano.
El próximo lunes 9 de noviembre, a las 11:30 hs, la comunidad está convocada a compartir el acto por el segundo aniversario de las instalaciones del aeroclub y del monumento a los Héroes de Malvinas. Así lo invitan a vivir Walter Vera, actual presidente del Aeroclub, y su secretaria, Griselda Carrasco, quienes prometen que, tras las palabras protocolares, el frío de la mañana se disipará con una reconfortante chocolatada compartida entre vecinos, amigos y veteranos.
Un milagro colectivo bajo el cielo rionegrino
Para entender la magnitud y la emoción de este encuentro, hay que cerrar los ojos y viajar al domingo 10 de noviembre de 2024. Aquella jornada, Catriel fue testigo de un hecho histórico. No fue solo la inauguración de una pista acondicionada para operar con seguridad, fruto del esfuerzo, las cuotas y el sacrificio de los socios; fue el nacimiento de un santuario cívico.
Aquel día, el arribo de las delegaciones de exsoldados y autoridades marcó el ritmo de una ceremonia cargada de piel y goosebumps. El silencio respetuoso en homenaje a los caídos fue roto por los acordes vibrantes de la Banda del Ejército de Neuquén, que interpretó el Himno Nacional y el Himno de Río Negro.
Pero el momento que erizó la piel de los presentes fue el izamiento de las tres banderas. Ondeando al unísono, fueron tomadas por las manos de la intendenta municipal, el entonces presidente Luis Liberatore y los exsoldados continentales. Manos curtidas por el tiempo y por la guerra, sosteniendo el mismo lienzo que un día defendieron en el sur.
El corazón de bronce y madera
El alma de este monumento late gracias a la Agrupación de Soldados Continentales. Ellos no quisieron dejar que el tiempo borrara los rostros de sus compañeros. Impulsaron esta obra con la certeza de que la patria se defiende también recordando. Aquel día de 2024, la voz del Sr. Adrián Lobos se quebró y se fortaleció al mismo tiempo, reafirmando un pacto sagrado con la historia y con la comunidad.
Hoy, ese monumento —que se busca declarar de interés provincial— no es solo un espacio de recuerdo; es la misma madera de la resiliencia de Catriel. Desde entonces, el hangar y la placa conmemorativa se transformaron en el refugio natural de la memoria, el punto de encuentro obligado para las ofrendas florales de cada 2 de abril.
Este lunes 9, Catriel no solo celebrará un segundo aniversario. Celebrará que los sueños de volar y la obligación de recordar pueden convivir en el mismo cielo. La chocolatada será dulce, pero el abrazo entre los veteranos y los vecinos será el verdadero alimento de una comunidad que sabe que, mientras haya alguien que los nombre, los Héroes nunca dejarán de volar.










