El oficialismo logró la sanción con apoyo de aliados, mientras la oposición quedó a pocos votos de citar a Adorni y cuestionó duramente el avance minero y las restricciones a la prensa.
La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por La Libertad Avanza (LLA), pese a las movilizaciones de grupos ambientalistas en las inmediaciones del Congreso y a un clima de fuerte confrontación política dentro del recinto. El proyecto, que ya contaba con media sanción del Senado, fue convertido en ley con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones.
La modificación habilita a las provincias a definir sus áreas periglaciares, un punto clave que fue defendido por el oficialismo bajo el argumento de compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo productivo. Los diputados José Peluc y Nicolás Mayoraz sostuvieron que la iniciativa demuestra que es posible “armonizar” el cuidado del ambiente con la explotación de recursos naturales.
El respaldo al proyecto llegó no solo desde los socios habituales del Gobierno, como el PRO y la UCR, sino también desde bloques provinciales vinculados a economías mineras. Del otro lado, la oposición cuestionó con dureza la iniciativa. La diputada Sabrina Selva denunció presiones del sector minero, mientras que Maximiliano Ferraro afirmó que “las mineras redactaron esta ley” y advirtió sobre un “retroceso sin precedentes”. En la misma línea, Miguel Ángel Pichetto calificó como “falaz” el argumento de la falta de inversiones.
En paralelo al debate ambiental, la sesión estuvo atravesada por intentos fallidos de la oposición para citar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Por escasos votos, no prosperaron los pedidos de interpelación ni la moción de censura contra Adorni, vinculados a cuestionamientos por su patrimonio, el escándalo cripto $Libra y el uso de recursos públicos.
Ninguna de las iniciativas alcanzó los dos tercios necesarios, gracias al respaldo del oficialismo y sus aliados. También fracasaron los intentos de debatir en el recinto el retiro de acreditaciones a medios de comunicación, una medida que fue repudiada por sectores opositores.
La jornada dejó así un doble saldo: la sanción de una ley clave para el Gobierno en materia productiva, y una oposición que, aunque activa, no logró reunir la fuerza suficiente para imponer su agenda de control político.










