El historiador israelí sostiene que el conflicto responde a intereses electorales y afirma que el modelo de Estado sionista enfrenta un proceso de desgaste que podría derivar en profundas transformaciones en las próximas décadas.
El historiador y escritor israelí Ilan Pappé, una de las voces más reconocidas de la corriente de los “nuevos historiadores” que cuestiona el relato oficial sobre la fundación de Israel, aseguró que la guerra impulsada por Israel y Estados Unidos contra Irán responde principalmente a objetivos políticos internos y no a amenazas existenciales para el Estado israelí.
En una entrevista concedida a Meritxell Freixas y publicada en Rebelión.org, el autor de El final de Israel afirmó que el conflicto fue promovido para beneficiar electoralmente al primer ministro Benjamin Netanyahu. “Es una guerra política que tenía como objetivo ayudar a Netanyahu a ganar las próximas elecciones”, sostuvo.
Pappé consideró que el respaldo irrestricto otorgado por Donald Trump a Israel durante su segundo mandato marcó una diferencia respecto de etapas anteriores, aunque señaló que el verdadero interrogante es cómo evolucionará la política estadounidense después del republicano. A su juicio, sectores crecientes de la sociedad y del Partido Demócrata muestran una postura más crítica hacia Israel y más favorable a la causa palestina.
Según el académico, actualmente se desarrolla un proceso de cambio político y cultural que podría debilitar progresivamente el respaldo internacional al Estado israelí. En ese sentido, reiteró la tesis central de su último libro, donde plantea que el modelo sionista atraviesa un período de desgaste que, en el mediano plazo, podría resultar insostenible desde los puntos de vista social, económico y militar.
“El proceso ya comenzó”, afirmó. Entre los indicios mencionó el crecimiento de sectores políticos en Estados Unidos que ya no consideran indispensable el apoyo incondicional a Israel para competir electoralmente.
Respecto del futuro de Palestina, Pappé volvió a defender la creación de un único Estado democrático y laico para palestinos y judíos, en reemplazo de la solución de dos Estados. Consideró que cualquier transformación dependerá principalmente de la presión internacional, especialmente a través de sanciones económicas y diplomáticas.
En ese marco, criticó la actuación de la Unión Europea, a la que definió como el principal socio comercial de Israel y, por lo tanto, con capacidad real para influir sobre el conflicto. “Si la UE impusiera a Israel el 50% de las sanciones que aplica a Rusia, salvaría la vida de miles de palestinos”, aseguró.
Consultado sobre las acciones impulsadas por la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia contra dirigentes israelíes por presuntos crímenes cometidos en Gaza, se mostró escéptico sobre su eficacia inmediata. Aunque valoró que se utilice el lenguaje jurídico adecuado, consideró que el sistema internacional carece actualmente de herramientas suficientes para modificar la situación sobre el terreno.
Pappé también sostuvo que el apoyo social global a la causa palestina alcanzó niveles sin precedentes tras la guerra en Gaza, aunque advirtió que las divisiones internas entre las fuerzas palestinas dificultan capitalizar políticamente ese respaldo.
Sobre el futuro político de Netanyahu, el historiador señaló que mantiene una base de apoyo sólida y que, aun si pierde las próximas elecciones, podría seguir siendo una figura influyente dentro de la política israelí.
Finalmente, al referirse al conflicto con Irán, pronosticó que no habrá una resolución contundente y que ambas partes terminarán proclamando una victoria. “La guerra es muy política. No tiene nada que ver con el peligro para la existencia de Israel o con las bombas atómicas”, concluyó.










