Catriel volvió a movilizarse este lunes para exigir que la Ruta Nacional 151 sea incluida en el Presupuesto 2026. Con un fuerte mensaje político y social, la comunidad reafirmó que no habrá silencio ni conformismo ante una obra postergada y una ruta que se cobra riesgos a diario.
Como cada día 26, vecinos, instituciones y autoridades de Catriel se reunieron este lunes para sostener un reclamo que ya no admite dilaciones: la incorporación de la obra de la Ruta Nacional 151 en el Presupuesto Nacional 2026. Esta vez, la protesta tomó la forma de un abrazo simbólico y la entrega de folletos informativos, en una nueva acción destinada a visibilizar una demanda que es tan justa como urgente y necesaria.
La intendenta Daniela Salzotto fue contundente y marcó una línea política clara: “No vamos a conformarnos con gestiones incompletas; hasta no ver iniciada la obra, seguiremos movilizándonos cada 26 de mes”. Sus palabras expresan lo que en Catriel ya es una convicción colectiva: no alcanza con anuncios, promesas ni parches, sino con una obra real y definitiva.
Resultó tan evidente como preocupante la ausencia de representantes políticos de 25 de Mayo, más aún si se recuerda que meses atrás se había acordado un reclamo conjunto, con movilizaciones coordinadas cada 26. Ese compromiso duró poco. La retirada temprana del reclamo dejó en evidencia una diferencia profunda de actitudes frente a un problema que afecta a toda la región.
En ese contraste se inscribe también la distancia entre la postura de Salzotto y la de su par veinticinqueño, quien celebró públicamente una supuesta “reparación profunda” de la Ruta 151 en el tramo Puente Dique–Cruce del Desierto. La realidad, sin embargo, desmiente el relato: no se trata de una reconstrucción integral, sino de un simple bacheo. Así lo confirman los propios informes de los trabajadores de Vialidad Nacional, que además exponen un cuadro alarmante: despidos masivos, desvinculación de personal con experiencia, intento de cierre de la Dirección Nacional y un proceso sostenido de vaciamiento del organismo.
Frente a este horizonte oscuro, Catriel persiste. Aun cuando se ejecutan tareas mínimas de mantenimiento, claramente insuficientes, el reclamo no se detiene. La Ruta 151 continúa detonada, en pésimo estado desde Cipolletti en adelante, y constituye una amenaza cotidiana para la seguridad, la producción y la vida misma.
Mientras algunos se conforman con relatos edulcorados y obras maquilladas, en Catriel se elige insistir. Porque cuando el Estado abandona, la dignidad de un pueblo se expresa en la calle, una y otra vez, cada 26, hasta que la obra deje de ser promesa y se convierta en realidad.










