El padre de Lionel Messi falleció a los 68 años en Rosario, después de atravesar una larga enfermedad. Fue mucho más que su representante: acompañó al niño que necesitaba un tratamiento para seguir creciendo, viajó con él a Barcelona cuando apenas tenía 13 años y permaneció a su lado cuando todo parecía indicar que la aventura europea podía terminar en fracaso.
Jorge Messi murió anoche, a las 22, en un sanatorio de esta ciudad. Tenía 68 años y desde hacía tiempo atravesaba una larga enfermedad. Con su muerte desaparece una figura que permaneció durante décadas detrás de una de las carreras deportivas más extraordinarias de la historia.
Para millones de personas, Jorge Messi fue simplemente el padre de Lionel Messi.
Pero para Lionel fue mucho más.
Fue quien estuvo parado al costado de las canchas de Newell’s cuando aquel niño rosarino comenzaba a llamar la atención por su talento. Fue quien buscó una solución cuando el tratamiento hormonal que necesitaba su hijo no encontraba respuesta en Argentina. Fue quien intentó llevarlo a River y, finalmente, quien se animó a cruzar el Atlántico para probar suerte en Barcelona.
Y fue también quien se quedó.
El viaje que cambió una historia
Lionel tenía apenas 13 años cuando la familia Messi decidió viajar a España. Barcelona aparecía como una oportunidad, pero nadie podía garantizar que aquella aventura fuera a funcionar.
El comienzo fue difícil. La adaptación a Europa no resultó sencilla y Lionel llegó a pensar en regresar a Rosario.
Entonces Jorge le hizo una pregunta que terminó siendo decisiva: ¿quería volver o quería seguir intentando?
Lionel eligió quedarse.
Y Jorge se quedó con él.
Años después, el propio Messi reconstruyó aquellos momentos en una entrevista concedida en 2007.
“Mi viejo estuvo siempre al lado mío. Vivimos muchas cosas feas. Por ahí yo me encerraba a llorar solo en la pieza, o él lo mismo, sin que lo viera. Hacíamos que estábamos bien los dos, pero estábamos mal”, recordó.
La decisión de aquel adolescente y el acompañamiento de su padre terminaron convirtiéndose en una de las piedras fundacionales de una carrera extraordinaria.
El padre que peleó por un tratamiento
Antes de Barcelona hubo otra batalla.
Lionel necesitaba un tratamiento hormonal por un problema de crecimiento. Jorge se puso al frente de las gestiones para intentar conseguir cobertura en Argentina, pero no encontró una respuesta favorable.
Incluso buscó alternativas en River Plate. Las negociaciones, sin embargo, no llegaron a buen puerto.
La familia entonces apostó por Barcelona.
Según la reconstrucción realizada por el periodista Guillem Balagué en su biografía sobre Messi, Jorge consiguió negociar un acuerdo excepcional para un jugador extranjero de apenas 13 años: el club se haría cargo del tratamiento médico y contemplaría además condiciones para que la familia pudiera instalarse en España.
Aquello no fue solamente una negociación futbolística.
Fue una apuesta familiar.
Una apuesta que podía salir mal.
Pero salió bien.
Siempre detrás de la figura
Con el paso de los años, Lionel Messi dejó de ser aquel niño de Newell’s para convertirse en una estrella mundial.
Jorge permaneció detrás.
Negoció contratos, acompañó decisiones comerciales y se convirtió en una pieza fundamental de la estructura profesional que rodeó al futbolista.
Pero nunca buscó ocupar el centro de la escena.
Sus apariciones públicas fueron escasas. Brindó algunas entrevistas a lo largo de los años y aportó testimonios para libros sobre la vida de su hijo, pero eligió mantener un perfil bajo.
Su presencia, en cambio, era habitual en los momentos importantes.
Los Mundiales, los grandes partidos, los acontecimientos familiares.
Siempre cerca.
Casi siempre en silencio.
La ausencia que llamó la atención
Por eso su ausencia durante el Mundial de 2026 no pasó inadvertida.
Mientras Antonela Roccuzzo acompañaba a Lionel junto a sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, las imágenes de la familia Messi en Estados Unidos fueron menos frecuentes que en otras competencias internacionales.
Y hubo una señal todavía más evidente.
Después de marcar en el debut del Mundial y luego de conseguir un hat trick, Lionel Messi lloró.
No eran lágrimas por una derrota.
Tampoco por la presión de un partido.
Cuando le preguntaron qué le ocurría, el capitán argentino explicó que atravesaba días difíciles.
“Es por una cuestión totalmente ajena a lo deportivo, pasé unos días difíciles, complicados”, dijo.
Juan Pablo Sorín, excompañero suyo en la Selección, volvió sobre el tema durante una entrevista en zona mixta.
“Hasta las lágrimas por la familia, por tu familia, y por esta otra familia que es la Selección”, le planteó.
Messi respondió:
“Sí, sí… La verdad que por la familia más que nada. Porque, bueno, siempre está ahí, siempre acompaña. Ahora estamos en un momento difícil”.
Pocos días después, la familia informó que Jorge estaba bajo seguimiento médico y que evolucionaba favorablemente dentro del cuadro que presentaba.
Finalmente, la enfermedad terminó imponiéndose.
El hombre detrás del futbolista
Jorge Messi había tenido también su propia historia con el fútbol.
Jugó como mediocampista en las divisiones inferiores de Newell’s, aunque debió abandonar aquella aspiración cuando tuvo que cumplir con el servicio militar.
Se formó como técnico químico y durante los años 80 ingresó a Acindar, donde llegó a ocupar un cargo gerencial.
Pero su historia terminaría siendo conocida mundialmente por otro motivo.
Por ser el padre de Lionel.
Y por haber acompañado al niño que alguna vez necesitó que alguien creyera en él.
“Por encima de ser un buen jugador, sos una excelente persona”
En 2007, cuando Lionel ya comenzaba a transformarse en una figura mundial, Jorge apareció en televisión para enviarle un mensaje a su hijo.
No habló de títulos.
No habló de dinero.
No habló de contratos.
Habló de la vida.
“Vos sabés muy bien que hemos pasado muchos momentos buenos y no tan buenos. Sobre esos momentos no tan buenos vos sabés que siempre salimos reforzados y pretendemos que esto continúe así porque esto nos ayuda a ser más fuertes ante la vida”, le dijo.
Y agregó una frase que, con el paso de los años, adquirió un significado especial:
“Porque yo creo que por encima de ser un buen jugador de fútbol sos una excelente persona”.
Jorge Messi murió en Rosario a los 68 años.
El fútbol recordará al padre del capitán argentino, al representante que administró parte de su carrera y al hombre que estuvo detrás de las negociaciones que ayudaron a construir la marca Messi.
Pero antes de todo eso estuvo otra historia.
La de un padre parado al costado de una cancha.
La de un niño que necesitaba ayuda para poder crecer.
La de un viaje a Europa que podía terminar en fracaso.
La de un adolescente que preguntó si podía quedarse.
Y la de un padre que respondió quedándose con él.
Lionel Messi llegó a la cima del fútbol mundial. Jorge Messi estuvo allí desde mucho antes de que alguien pudiera imaginar que esa cima existía.










