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Milei blindó al Banco Central para asegurar el negocio financiero y “atornillar” a la sociedad Caputo-Bausili

Bajo la excusa de la “independencia institucional”, el Gobierno reforma la Carta Orgánica para exigir dos tercios del Congreso para remover autoridades y permite que empresas se endeuden en dólares, exponiendo a la economía a un nuevo riesgo de descalce. La reforma llega de la mano de la visita del FMI y mientras millones de hogares se asfixian con deudas impagables.

Javier Milei utilizó la cadena nacional este jueves para anunciar un paquete de reformas financieras que, bajo la retórica de la “libertad” y la “institucionalidad”, busca consolidar un esquema de blindaje para el sistema financiero y garantizar la permanencia de su círculo íntimo en las palancas del poder monetario. El anuncio, realizado con el titular del Banco Central, Santiago Bausili, sentado a su lado, no es casualidad: el objetivo es “atornillar” al directorio de la entidad hasta diciembre de 2028, protegiendo así al socio comercial del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

Según reveló el portal La Política Online, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA endurece los mecanismos de remoción, exigiendo el respaldo de dos tercios de los diputados y senadores. En la práctica, esto otorga una garantía de impunidad y continuidad a la gestión actual, alineada con los deseos del establishment financiero y del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya directora, Kristalina Georgieva, visita el país esta misma semana.

La contradicción de la “independencia”

El discurso presidencial se centró en que el Central debe dedicarse exclusivamente a “preservar el valor de la moneda” y dejar de financiar al Tesoro. Sin embargo, la iniciativa llega cargada de hipocresía política: durante dos años y medio, la propia administración Milei-Caputo utilizó al BCRA como una pieza clave de su supervivencia, emitiendo Letras Intransferibles, operando con futuros y transfiriendo utilidades. Ahora, el Gobierno busca penalizar hacia adelante las herramientas que él mismo utilizó para sostener la “bicicleta” financiera.

Milei, autodenominado “especialista en crecimiento con y sin dinero”, afirmó que el problema del país no es la falta de ahorro sino su “mala asignación”, ignorando que fueron sus propias políticas de licuación y las décadas de endeudamiento las que empujaron a los argentinos a sacar sus ahorros del sistema “en defensa propia”.

Liberalización para los bancos, riesgo para el pueblo

El segundo pilar del anuncio es la reforma del mercado de capitales, que busca “correr al Estado del medio”. La medida estrella es la flexibilización para que empresas emitan deuda en dólares. ¿El objetivo real? Los bancos acumulan más de 35.000 millones de dólares en depósitos (fruto del blanqueo y el régimen de Inocencia Fiscal) que necesitan colocar urgentemente. Milei ofrece así el mercado interno como garantía para que el sector productivo se endeude en moneda dura, un esquema que los operadores ya advierten como una bomba de tiempo: el riesgo de descalce de monedas para empresas que facturan en pesos pero deberán pagar en dólares.

Mientras se liberan restricciones para los grandes fondos de inversión, el tercer proyecto, sobre seguros, fue el menos detallado, sirviendo más como cortina de humo en un paquete diseñado para beneficiar a la “casta” financiera que tanto dice atacar el libertarismo.

Un Estado paralizado y la deuda como única prioridad

El periodista Matías Hof analizó el trasfondo del discurso: Milei habló de “robos” de la alta política, pero omitió que los verdaderos saqueos fueron el Plan Bonex de Menem y la pesificación asimétrica. Hoy, la reforma busca garantizar que el BCRA solo pueda transferir recursos al Estado para el pago de deuda externa.

Más grave aún es la amenaza latente en el discurso: si el presupuesto se vuelve deficitario, el Estado quedará “paralizado”, dejando sin cobrar a millones de trabajadores no esenciales y cerrando áreas de salud, vivienda y educación. No es casualidad que estas medidas se anuncien junto al beneficio para las multinacionales con el RIGI y la inminente venta de tierras a extranjeros.

El resultado de este “blindaje” es un sistema financiero que crece a costa de la asfixia de las familias. Con tasas de interés récord y salarios licuados, el endeudamiento de los hogares en tarjetas y préstamos se ha vuelto la única vía para la supervivencia diaria, transfiriendo ingresos desde el trabajo hacia los balances de los bancos. La reforma de Milei no trae estabilidad para el pueblo, sino certeza para los acreedores.

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