El paso del patrullero oceánico HMS Medway, perteneciente a la Marina del Reino Unido, por aguas jurisdiccionales argentinas volvió a poner en el centro del debate la política exterior y de defensa del Gobierno nacional. Un grupo de diputados del Peronismo Federal presentó un pedido de informes para que el Poder Ejecutivo aclare si autorizó el tránsito de la nave militar británica y qué medidas adoptó tras el episodio.
La iniciativa parlamentaria surge luego de conocerse que el buque, procedente de las Islas Malvinas y con destino a Chile, navegó entre el jueves 2 y el viernes 3 de julio por aguas correspondientes a las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego sin que, según trascendió, existiera una notificación previa a las autoridades argentinas.
Los legisladores reclaman que el Gobierno informe si tenía conocimiento anticipado del desplazamiento del patrullero, si recibió alguna comunicación oficial por parte del Reino Unido y si considera que el hecho constituyó una violación de los acuerdos bilaterales vigentes entre ambos países. También solicitan conocer qué actuaciones llevaron adelante el Ministerio de Defensa, la Armada Argentina y la Cancillería, además de preguntar si se prevé la presentación de un reclamo diplomático.
El seguimiento del HMS Medway
De acuerdo con la información difundida, la Armada Argentina detectó el desplazamiento del HMS Medway mientras se dirigía hacia el Estrecho de Magallanes. La embarcación habría ingresado en aguas bajo control argentino sin emitir aviso previo, aunque fue monitoreada por las fuerzas nacionales.
Durante el operativo de vigilancia, una aeronave Beechcraft B-200M “Cormorán”, equipada con sistemas de observación electroóptica, realizó el seguimiento del patrullero británico a lo largo de su recorrido.
Tras hacerse pública la situación, funcionarios del Reino Unido sostuvieron que el tránsito había sido informado. Sin embargo, según trascendidos provenientes de integrantes de las Fuerzas Armadas argentinas, esa comunicación habría sido posterior al ingreso del buque y no previa, como establecen los mecanismos acordados entre ambos países.
Silencio de Cancillería y rechazo fueguino
El episodio motivó un inmediato repudio por parte del Gobierno de Tierra del Fuego, que cuestionó la presencia de una unidad militar británica navegando en aguas argentinas. En contraste, la Cancillería nacional evitó realizar declaraciones públicas sobre el hecho.
La ausencia de una posición oficial generó nuevas críticas desde distintos sectores políticos, especialmente porque coincide con la confirmación de que el presidente Javier Milei proyecta realizar una visita oficial al Reino Unido durante el próximo mes de octubre, circunstancia que algunos dirigentes consideran vinculada al bajo perfil adoptado por el Ejecutivo frente al incidente.
El pedido de informes
La iniciativa fue presentada por el diputado nacional Guillermo Michel y acompañada por Guillermo Snopek, Juan Pablo Luque, Pablo Yedlin, Ernesto Alí, Kelly Olmos, Moria Lanesan Sancho, Emir Félix y Victoria Tolosa Paz.
Entre los principales requerimientos al Poder Ejecutivo figuran:
- Si el Gobierno tenía conocimiento previo del paso del buque británico.
- Si el Reino Unido informó oficialmente la navegación y mediante qué canales.
- Si el tránsito del HMS Medway incumplió los acuerdos bilaterales vigentes.
- Qué acciones adoptaron la Armada Argentina, el Ministerio de Defensa y la Cancillería.
- Si se presentará un reclamo diplomático formal ante Londres.
- Qué medidas implementará el Estado para reforzar el monitoreo y la protección del Atlántico Sur.
Los Acuerdos de Madrid en discusión
La controversia también reavivó el debate sobre el cumplimiento de los Acuerdos de Madrid I y II, firmados tras la Guerra de Malvinas para normalizar las relaciones entre Argentina y el Reino Unido.
El primero de esos acuerdos restableció los mecanismos de comunicación entre las Fuerzas Armadas de ambos países, mientras que el segundo creó un Sistema de Información y Consulta Recíproca destinado a garantizar la notificación anticipada de operaciones militares en zonas sensibles del Atlántico Sur, con el objetivo de evitar incidentes.
Desde distintos sectores políticos y especialistas sostienen que, si efectivamente no existió una comunicación previa, el Reino Unido habría incumplido esos compromisos diplomáticos.
Preocupación por la presencia británica en el Atlántico Sur
La polémica también se extendió por las actividades posteriores del HMS Medway. Una vez arribado a Chile, una delegación británica mantuvo reuniones con oficiales de la Armada chilena para analizar mecanismos de cooperación en materia de defensa y seguridad.
Para algunos analistas, ese encuentro podría reflejar una estrategia destinada a fortalecer el apoyo logístico británico en el extremo sur del continente, utilizando puertos chilenos para abastecer y eventualmente sostener las operaciones de la flota desplegada en torno a las Islas Malvinas, reduciendo así la dependencia de los largos trayectos desde Europa.
Mientras el Gobierno nacional aún no emitió una posición oficial sobre el episodio, el pedido de informes impulsado por la oposición busca establecer si existió autorización, omisión o una eventual vulneración de los protocolos diplomáticos establecidos entre ambos países, en un contexto donde la soberanía sobre las Islas Malvinas continúa siendo uno de los principales ejes de la política exterior argentina.









