Tras casi tres años en la Rosada dejando hacer a dos empresas extranjeras en la cuenca norte, el Presidente anunció sanciones usando una ley de Cristina Kirchner. Mientras tanto, directivos de la israelí Navitas festejaban que el “apoyo a la autodeterminación” kelper del libertario les bajó los costos geopolíticos y les aseguró el negocio.
Javier Milei se subió a la causa Malvinas a casi tres años de llegar a la Casa Rosada. Lo hizo después de un silencio cómplice y una inacción deliberada que permitió que dos empresas extranjeras avanzaran como nunca en décadas en sus proyectos para explotar petróleo en la cuenca norte de las islas. El presidente “sacó pecho” en la cadena nacional del jueves para anunciar que endurecería las sanciones contra estas firmas, apropiándose de una herramienta legal que su propia ideología desprecia: una ley sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner.
Pero detrás de la retórica patriótica de último momento, hay documentos y declaraciones corporativas que desnudan un bochornoso doble discurso. La petrolera israelí que opera en Malvinas no solo aprovechó la pasividad del Gobierno, sino que consiguió un millonario financiamiento citando explícitamente la “inacción” de Milei en el reclamo de soberanía y sus polémicas declaraciones a favor de la “autodeterminación” de los kelpers.
Las herramientas que ya existían (y que Milei ignoró)
En su alocución del jueves, Milei anunció que aplicará con rigor la Ley 26.659, que prohíbe participar, financiar o prestar servicios para actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental argentina y permite inhabilitar a quienes la infrinjan por hasta 20 años.
Lo que el Presidente omitió decir es que esas “herramientas legales que se presentan hoy como un anuncio ya existían y se utilizaron”, tal como recordó Aníbal Fernández, ex ministro de Seguridad del gobierno de Alberto Fernández. De hecho, en 2022, la administración anterior aplicó exactamente esa misma ley contra la empresa israelí Navitas, inhabilitándola por dos décadas.
“La sanción, la máxima prevista en la Ley 26.659, declaró clandestinas las actividades de la firma israelí, que opera el proyecto Sea Lion junto a Rockhopper. El proceso se inició en 2021 junto a Harbour Energy, que se retiró tras las intimaciones”, detalló Fernández, dejando en evidencia el papelón del actual gobierno, que no solo no sancionó a las empresas, sino que les alfombró el camino.
El negocio cerrado a espaldas de la soberanía
Mientras Milei miraba para otro lado, las compañías avanzaron a paso firme. El pasado 10 de diciembre, es decir, apenas 10 meses atrás, la mismísima Navitas cerró la Final Inversion Decision (FID), la etapa más compleja del proyecto de inversión. Esto les permitió anunciar que a partir de marzo de 2028 ya estarían extrayendo petróleo de la Cuenca Norte de Malvinas, a espaldas de los intereses nacionales.
Lejos de sufrir trabas, los directivos de la petrolera festejaban en privado y en público la luz verde del libertario. En marzo de este año, hace sólo 5 meses, Amit Kornhauser, directivo de Navitas, destacó con satisfacción: “El proceso de decisión de inversión se completó sin interferencia alguna por parte del gobierno argentino y con el pleno respaldo del gobierno de las Islas Malvinas”.
La ideología libertaria como herramienta de marketing geopolítico
El punto más crítico de este doble discurso se reveló cuando la empresa salió a buscar inversores globales. ¿Cómo hicieron para convencer a los mercados de que el riesgo de invertir en territorio en disputa era bajo? Usando las propias palabras y la ideología de Javier Milei.
“Las recientes declaraciones del presidente argentino Milei indican que apoya el derecho a la autodeterminación de los habitantes de las islas y no considera este asunto como una cuestión política que requiera intervención”, explicó Kornhauser a los inversores, refiriéndose a las repetidas ocasiones en las que el Presidente avaló la postura británica sobre la “autodeterminación” de los isleños, traicionando la histórica postura argentina de que la soberanía no se negocia y que la población actual es producto de un despojo.
El resultado de esta alineación ideológica con el ocupante fue un éxito financiero para la israelí. “El hecho mismo de que los socios lograran asegurar la financiación del proyecto, obtener un seguro contra riesgos políticos (PRI) de bajo costo y firmar acuerdos con contratistas principales de primer nivel demuestra que la cuestión geopolítica no está obstaculizando el avance del proyecto”, celebró el directivo.
En criollo: la inacción de Milei y sus salidas de tono sobre la autodeterminación le sirvieron a una empresa extranjera para conseguir seguros baratos y financiar la extracción de recursos que le pertenecen a todos los argentinos. Hoy, a tres años de su asunción, el Presidente intenta lavar su imagen con una ley que antes despreciaba, mientras el petróleo de Malvinas ya tiene fecha de extracción y los kelpers tienen en el libertario a su mejor aliado involuntario.
Con información de “La Política Online”









