Falta cada vez menos para el partido, casi con seguridad, más importante de los últimos 40 años para nuestro país. Para algunos, aún más que esa maravillosa final ante Francia que significó la movilización más grande en la historia de nuestro país. Porque, aunque los protagonistas lo califiquen como “un partido de fútbol”, todos sabemos que significa algo más que eso. ¿Y si, al final, el Indio tenía razón?
(Por Nacho Genovart para Doble Amarilla).- “¿Qué tal si ganas un campeonato del mundo más? Estás para eso, viejo.” La frase breve con la que el “Indio” Solari cerró un mensaje de WhatsApp dirigido al 10. Un audio que nunca llegó. O sí. Porque, de alguna manera, se hizo viral rápidamente tras su fallecimiento. Lo escuchó él. Lo escuchamos nosotros. Los 47 millones. Entonces, el objetivo, al fin y al cabo, se cumplió. Son las paradojas que ni el fútbol puede explicar.
Esa frase, en tono amistoso y algo épico, resuena una y otra vez en los pasillos de cada estadio donde la Selección Argentina juega (y gana) desde hace casi un mes en la Copa del Mundo. Claro que, como siempre, se puso en duda. Como lamentablemente ocurre siempre. Pero está en nuestra esencia. No vamos a cambiar. Así somos. No renegamos de eso. Mucho menos ahora. Lo cierto es que esa duda empieza a disiparse y, con el correr de cada función, nos convencemos un poco más de que realmente es posible. Y volvemos, una y otra vez, a pensar en esa frase.
Mientras viajamos rumbo a Atlanta (en un vuelo que se retrasó cerca de 40 minutos, subimos a las 18.12, salió por la puerta 44 y me tocó el asiento 34F) empiezo a ver señales en cualquier lado. Ese día, el 4 por todos lados, la F de Francia… Números que inevitablemente me llevan a ese sueño que compartimos todos. Y mientras imagino otro baile tuyo, con lágrimas en los ojos y una mezcla de nostalgia, nervios y ansiedad, vuelvo a desear que no sea el último. Porque eso significaría una derrota en semifinales contra Inglaterra y un vacío enorme, uno que tu ausencia próxima difícilmente pueda llenar.
Sos el ídolo de generaciones, Leo. Nos hiciste inmensamente felices aquel 18 de diciembre de 2022. Y, sin embargo, siempre te pedimos algo más. Como si todavía nos debieras algo. Qué injustos somos a veces.
Pero, créeme, necesitamos (casi imperiosamente) derrotar a Inglaterra. Una vez más. Como aquel 86′. Porque, aunque Scaloni repita que es solo un partido de fútbol, para buena parte de los argentinos significa algo más. No hablo de una revancha por Malvinas. Tu amigo Rodrigo lo dijo con claridad: “las Malvinas se discuten en otro ámbito”. Y tiene razón. Pero allá, en el Mercedes-Benz Stadium, el recuerdo de esos pibes va a estar más vivo que nunca. Desde el primer minuto, acompañado por el cántico de “el que no salta es un inglés”, van a estar con ustedes. Serán mucho más que once futbolistas. Hay un pueblo entero que los acompaña, los empuja y los va a bancar hasta el final. Jueguen por Malvinas. Jueguen por el Diego. Jueguen por la última de Leo. Y por todos nosotros. Como lo hicieron siempre.
No te das una idea de cómo te vamos a extrañar, viejo. Pero tranquilo, todavía quedan dos bailes más. No vas a aflojar ahora, ¿eh? Todos soñamos con estar el 19 de julio en New Jersey y verte levantar una segunda Copa del Mundo. Claro que no será fácil. Vos, más que nadie, sabés de eso. No tenemos nada que explicarte.
Podría seguir horas hablándote, pero ahora abundan los interrogantes y escasean (al menos hasta este bendito 19 de julio) las respuestas.
¿Y si, al final, el Indio tenía razón?
¿Y si estás para eso, viejo?









