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ENTRE UN LECHÓN, LENTES NUEVOS Y EL SUEÑO DE LA SALA PROPIA: ASÍ LATE EL CORAZÓN DE COLONIA OVEJERO

Hay barrios que no se miden por sus calles asfaltadas, sino por la calidez de su gente. Y si hay un lugar en Catriel donde la solidaridad se respira en el aire de cada fin de semana, ese es Colonia Ovejero. Este sábado, las ondas de FM Laser Catriel se convirtieron en el hilo conductor que unió a vecinos, risas, sueños y un par de pollos caseros, de la mano de Ramón Villablanca y su programa “De Ida y Vuelta”.

Del otro lado del micrófono, Melina Malvé, presidenta de la Junta Vecinal, no solo fue a anunciar los números de un sorteo. Fue a contar la epopeya silenciosa de un barrio que, con uñas y dientes, y con el apoyo de nueve vecinos incansables, está escribiendo su propia historia.

La excusa del sorteo, el verdadero premio: la unión
Todo comenzó con una campaña para recaudar fondos. El objetivo, tan noble como urgente: comprar Zeppelin -esa alternita de gas envasado en gran cantidad- para aquellas familias del barrio que están pasando por un momento difícil y no tienen recursos para enfrentar el gas envasado.

Gracias a la generosidad de la familia Cid, los premios estuvieron a la altura de un buen domingo de mesa compartida. Entre chistes de Ramón pidiendo “al menos una patita del pollo” y la emoción de Margarita Aravena al sacar el número 35 —“¡Este es el número que siempre jugaba mi papá en la Quiniela!”, confesó entre risas—, la lista de afortunados quedó sellada:

  • Primer premio (Lechón con vino): Nº 35, para Margarita Aravena.
  • Segundo premio (Dos pollos caseros): Nº 81, para Teresa Aguirre.
  • Tercer premio (Torta): Nº 15, para Oscar Cabo.
  • Cuarto premio (Sorpresa): Nº 126, para Gisela Cabo.

El sorteo se adelantó un día con un propósito puramente vecinal: que los ganadores pudieran tener sus premios en casa para festejar y compartir en familia el domingo. Porque en Colonia Ovejero, la logística siempre se adapta al abrazo.

Más allá del sorteo: salud, espacio y sueños cumplidos
Pero la charla radial rápidamente dejó los números de lado para meterse en la trinchera del trabajo comunitario. Melina contó con el pecho inflado de orgullo sobre la reciente jornada con la Fundación FORJAR. Más de 140 vecinos se acercaron a un salón prestado —agradecimiento eterno a Ariel, Alan y Carmen, que abren las puertas de su casa para que el barrio tenga dónde reunirse— para hacerse estudios visuales. La fundación no solo graduó la vista de los vecinos, sino que donó lentes a quienes no podían pagarlos. Y la buena noticia: el mes que vuelven, esta vez para hacer prótesis dentales a costo solidario.

El fin de una espera de diez años
Quizás el momento más emotivo de la entrevista fue cuando Melina habló de la “sala”. Ese espacio que es mucho más que cuatro paredes: es el centro de salud, la futura biblioteca, el ropero comunitario, el corazón del barrio. Tras diez largos años de lucha, de trámites y de esperanza, la mensura y la escritura son una realidad. El municipio recibió la donación del espacio (gracias a Cañizares, que lo donó en su momento) y ahora lo cede oficialmente a la Junta.

Mientras la municipalidad avanza con la construcción definitiva, el barrio late en un tráiler prestado por la familia Muñoz (Teresa y Manuel), que al igual que Coletti en el pasado, ponen su grano de arena para que el barrio no se detenga.

Escuela, gas y agentes sanitarios: un año histórico
El 2026 está siendo un año de hitos. La gestión para la instalación de los Zeppelin ya tiene a sus primeros cinco vecinos con el gas listo (el municipio pone la instalación, el vecino la carga). Además, el barrio estrenó su escuela, un proyecto que parecía de largo plazo pero que gracias al profesor Mario Díaz y al compromiso vecinal ya es una realidad, con alumnos que el año que viene recibirán su título.

Y como si fuera poco, desde el 2024, la Comisión logró que se aprueben por unanimidad dos fechas que ya son propias: el 30 de septiembre como el Día de la Junta Vecinal, y el 24 de septiembre como el Día de los Agentes Sanitarios, esos héroes silenciosos que recorren los barrios cuidando la salud de todos.

Nueve locos bajitos y un barrio entero detrás
Detrás de Melina, que suele ser la voz visible, hay un equipo de nueve personas que “pelean para el mismo lado”: Teresa, Oscar Contreras, Betiana Mármol, Ana María Guajardo, Miriam Lucero, Natalia Zapata y Matías Cao. Y detrás de ellos, las familias que “aguantan” y apoyan, sabiendo que esto es un trabajo a pura honra, por amor al suelo que pisan.

Mientras el domingo avanza y en algunas casas de Colonia Ovejero ya se enciende el fuego para el lechón o se prepara el té con la torta del sorteo, queda la certeza de que este barrio tiene algo que muchas ciudades grandes han perdido: la certeza de que, si un vecino necesita una garrafa, unos lentes o un techo bajo el cual reunirse, los demás estarán ahí para tejer la red.

Felicidades a los ganadores, y sobre todo, felicidades a Colonia Ovejero por seguir demostrando que la verdadera riqueza de un pueblo está en su gente.

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