Por segundo año consecutivo, la literatura, el cine y la educación vuelven a encontrarse en 25 de Mayo de la mano de una iniciativa que ya dejó una huella en la comunidad. La profesora de Literatura Marina Alfageme impulsa ahora una nueva etapa de la adaptación audiovisual de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, con el objetivo de transformar el cortometraje realizado junto a sus alumnos en una película completa.
Lo que comenzó como una propuesta pedagógica terminó convirtiéndose en uno de los acontecimientos culturales más destacados que vivió la localidad durante el año pasado. La proyección del cortometraje en el Centro Cultural de 25 de Mayo no solo sorprendió por la calidad del trabajo realizado íntegramente por estudiantes del Centro Educativo Polivalente, sino también por demostrar que una escuela pública puede convertirse en un verdadero espacio de producción artística cuando existen docentes comprometidos y estudiantes dispuestos a asumir desafíos.
La iniciativa, concebida, escrita, dirigida y producida por la profesora Marina Alfageme, reconstruyó las ocho escenas principales de la novela del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, poniendo el foco en la violencia que atraviesa toda la obra y utilizando el lenguaje cinematográfico como herramienta de reflexión social.
Un sueño que continúa
Lejos de considerar concluido aquel proyecto, Alfageme decidió avanzar un paso más. El nuevo desafío consiste en filmar ocho escenas adicionales para completar la historia y acercarse a una versión cinematográfica integral de la novela.
Sin embargo, el entusiasmo choca con una realidad habitual en muchas instituciones educativas: la falta de recursos económicos.
“Yo presenté el proyecto, mandé solamente las ocho escenas que se iban a realizar. El guión cinematográfico lo tengo yo, así que hice contacto con parte de Provincia, espero que me contesten que sí. El año pasado gasté como dos millones y algo en hacer las ocho escenas; este año nos cobran tres millones seiscientos, y lamentablemente esta vez no tengo los recursos para financiarlo yo”, explicó la docente.
La producción audiovisual continúa a cargo de Live Producciones, integrado por Paul Reyes y Sofía Reyes, responsables de la filmación y edición del material.
Mucho más que cine
Desde sus inicios, el proyecto fue concebido como una propuesta interdisciplinaria dentro del programa “Educar en Igualdad”, creado en 2022 en el Centro Educativo Polivalente y articulado con los contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI).
La experiencia involucró los cinco ejes de la ESI y permitió que la literatura saliera definitivamente del libro para convertirse en una vivencia colectiva.
“Después de 28 años en instituciones educativas, propuse la lectura de la novela y los chicos no solo se adentraron en lo que expresa el autor, sino que decidieron llevarlo a la acción”, había explicado Alfageme durante la presentación del cortometraje.
La propuesta buscó que los estudiantes no solo comprendieran una de las obras más importantes de la literatura latinoamericana, sino que analizaran críticamente las distintas formas de violencia que aún persisten en la sociedad.
“No solo recrea una historia de ficción, sino que nos interpela. Nos hace mirar lo que fuimos, reconocer lo que persiste a nivel nacional, provincial y local. Hay violencias visibles e invisibles que se siguen naturalizando”, reflexionó entonces la docente.
La elección de Crónica de una muerte anunciada no fue casual.
En la novela, toda una comunidad conoce anticipadamente el asesinato de Santiago Nasar, pero nadie hace nada para impedirlo. Esa indiferencia colectiva constituye uno de los ejes centrales del análisis pedagógico impulsado por Alfageme.
“Todos sabían que iban a matar a Santiago Nasar, pero nadie corrió a avisarle. La noticia circuló por el pueblo, pero ya estaba escrito, menos para él. Esa naturalización de la violencia se repite históricamente”, sostuvo.
Una producción comunitaria
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su carácter profundamente comunitario.
La producción reúne a alumnos de distintos cursos —actualmente participan estudiantes de 6º y 7º año—, docentes, madres y padres que colaboran con el vestuario y la logística, además de adultos mayores pertenecientes al grupo “Años Dorados CUMELEN”, quienes también forman parte del elenco.
La experiencia trasciende así el ámbito escolar para convertirse en una verdadera construcción colectiva donde conviven generaciones, saberes y expresiones artísticas.
El proyecto plantea además objetivos educativos que van desde el fortalecimiento de las capacidades de lectura, análisis y comunicación hasta el desarrollo de competencias técnicas vinculadas al lenguaje audiovisual, el trabajo colaborativo y la formación ciudadana.
Un proyecto que busca reconocimiento institucional
La nueva presentación también propone que la producción sea declarada de interés legislativo y cultural municipal, una distinción que permitiría fortalecer institucionalmente la iniciativa y abrir nuevas posibilidades de financiamiento.
La intención es completar la adaptación de la obra de García Márquez y consolidar un proyecto que ya comenzó a trascender las paredes de la escuela.
Incluso, el éxito obtenido impulsó otra idea de gran envergadura: llevar al cine comunitario la emblemática película argentina Esperando la carroza, de Alejandro Doria, convocando a instituciones educativas, organizaciones locales y vecinos de 25 de Mayo para conformar un elenco masivo.
Cuando la educación transforma realidades
En tiempos donde muchas veces se pone el foco en las dificultades del sistema educativo, experiencias como la encabezada por Marina Alfageme recuerdan que la escuela también puede ser un espacio de creación, innovación y transformación cultural.
Con escasos recursos pero con una enorme vocación, una docente logró que decenas de estudiantes no solo leyeran un clásico de la literatura latinoamericana, sino que aprendieran a interpretarlo, debatirlo y convertirlo en una obra audiovisual capaz de movilizar a toda una comunidad.
Ahora, ese sueño necesita un nuevo impulso económico para completar las ocho escenas restantes. La diferencia entre que el proyecto quede como un valioso cortometraje escolar o se convierta en una película terminada dependerá, en buena medida, del acompañamiento que puedan brindar el Estado, las instituciones y el sector privado.
Porque, como ya demostró la experiencia del año pasado, cuando la educación se encuentra con el arte y la comunidad decide involucrarse, los resultados trascienden las aulas y pasan a formar parte del patrimonio cultural de un pueblo.









