La Paz permanece cercada por protestas impulsadas por la COB, sindicatos campesinos y organizaciones indígenas. Ya se registran cuatro muertos, más de cien heridos y decenas de detenidos tras la respuesta policial y militar del Gobierno.
La crisis política y social en Bolivia se profundiza con el avance de los bloqueos de caminos y movilizaciones que mantienen cercada a La Paz, sede del Gobierno nacional. Las protestas son impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos, organizaciones de pueblos indígenas originarios, sectores vecinales y gremiales, entre otros espacios sociales que reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
En los últimos días, el Gobierno respondió con operativos policiales y militares para intentar desalojar las rutas y frenar la protesta. Según denunciaron organizaciones sociales, la represión dejó al menos cuatro muertos, más de cien heridos y decenas de detenidos. Además, pesa una orden de captura contra Mario Argollo, principal dirigente de la COB.
Pese al endurecimiento de la respuesta estatal, las protestas continúan expandiéndose. Los bloqueos se profundizan en La Paz y se extienden a distintas regiones del país, mientras nuevos sectores se incorporan a la medida de fuerza contra el Gobierno, al que califican como aliado de la oligarquía terrateniente y de las empresas multinacionales.
En ese contexto, Rodrigo Paz solicitó respaldo diplomático internacional y recibió apoyo de referentes y gobiernos de derecha, entre ellos Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Javier Milei. Desde los sectores movilizados sostienen que ese respaldo busca garantizar los intereses económicos de corporaciones extranjeras en Bolivia.
Uno de los ejes del debate político gira en torno al rol del expresidente Evo Morales. El Gobierno asegura que las protestas responden a una estrategia impulsada por el exmandatario, aunque distintos sectores rechazan esa interpretación. Si bien Morales expresó públicamente su apoyo a las movilizaciones y participan organizaciones campesinas vinculadas al evismo, dirigentes sindicales y sociales afirman que la mayoría de los bloqueos surgieron de manera independiente y con demandas propias.
Las organizaciones en lucha cuestionan además las políticas económicas del actual Gobierno. Denuncian intentos de avanzar sobre tierras de pequeños productores y comunidades indígenas para favorecer a sectores del agronegocio, así como recortes en salud y educación pública y un fuerte aumento del costo de vida sin actualización salarial equivalente.
También señalan que Rodrigo Paz llegó al poder tras las elecciones de octubre con promesas que luego no cumplió y en el marco de un sistema electoral al que califican como restrictivo para las fuerzas populares y de izquierda.
Desde el Partido de los Trabajadores y Alternativa Revolucionaria del Pueblo Trabajador, organización vinculada a la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), llamaron a profundizar la movilización hasta derrotar al Gobierno. Entre sus propuestas plantean la conformación de un gobierno transitorio encabezado por la COB y las organizaciones sociales, que convoque a elecciones libres, legalice partidos populares y avance hacia una salida política obrera, campesina, indígena y popular.










