Luego de la denuncia pública por la desaparición de perros sin dueño, el gobierno municipal de Catriel informó que los animales fueron retirados de la vía pública por razones de seguridad, atendidos sanitariamente y dados en adopción responsable, y anunció la creación de un refugio transitorio.
Tras la publicación del voluntariado que trabaja en la protección animal y que había expresado su preocupación por la desaparición de perros callejeros que asistían regularmente, la Municipalidad de Catriel difundió un comunicado oficial para aclarar qué ocurrió con los animales retirados de la vía pública.
Según informó el gobierno local, la intervención se realizó “ante reiterados hechos que pusieron en riesgo la seguridad vial y la integridad de vecinos y vecinas”. La acción fue llevada adelante por el Área de Protección y Control Animal, con intervención de la Fiscalía de turno, conforme al oficio correspondiente.
Desde el municipio detallaron que los perros fueron retirados de la vía pública y trasladados bajo control, con asesoramiento veterinario, y que actualmente se encuentran en buen estado general de salud. Además, señalaron que fueron reubicados en hogares responsables, cuyos adoptantes firmaron actas de adopción responsable, y que se garantizó la provisión de alimento, la desparasitación y el acceso a la castración.
El comunicado también indicó que quedó habilitado un registro de adoptantes y que se avanzará en un relevamiento exhaustivo de perros en situación de calle, con el objetivo de promover su reubicación responsable y prevenir nuevos episodios que puedan poner en riesgo a la comunidad. Como medida estructural, la intendenta Daniela Salzotto definió la concreción de un refugio transitorio municipal, cuyo funcionamiento y alcances serán informados oficialmente en los próximos días.
En este contexto, es esperable que las agrupaciones de defensa de los animales busquen verificar que los perros retirados efectivamente se encuentren en buenas condiciones y en los hogares de adopción que el municipio señala.
Tal como ya informáramos desde nuestro medio, se trata de la primera vez en décadas que el municipio encara de manera concreta la problemática de los perros sin dueño, brindándoles atención sanitaria —incluida la desparasitación— y promoviendo su adopción en plazos breves. Intentos anteriores, como los realizados durante la gestión de María Rosa Iémolo, no lograron sostenerse por la falta de adoptantes y terminaron fracasando.
La incógnita que se abre ahora es quién y cómo se garantizará el control y seguimiento de los nuevos adoptantes para asegurar el cumplimiento de las normas de tenencia responsable, un punto clave para que la iniciativa tenga un desenlace exitoso y duradero.










