En una provincia atravesada por enormes distancias y profundas diferencias en el acceso a la salud, un proyecto presentado en la Legislatura de Río Negro busca atacar uno de los principales problemas que enfrentan quienes sufren un accidente cerebrovascular (ACV): el tiempo.
La iniciativa, impulsada por las legisladoras Lorena Matzen (UCR) y Yolanda Mansilla (Primero Río Negro), propone la creación del Código ACV Río Negro, un sistema provincial que unifique los protocolos para la detección temprana, el diagnóstico, la atención, la derivación, el tratamiento, la rehabilitación y el seguimiento de los pacientes.
El eje de la propuesta parte de una realidad conocida por el sistema sanitario rionegrino. Mientras algunas ciudades cuentan con hospitales de mayor complejidad y especialistas, gran parte de la población vive a cientos de kilómetros de esos centros de referencia. En una enfermedad en la que cada minuto perdido implica la muerte de tejido cerebral y aumenta el riesgo de discapacidad permanente, esas diferencias territoriales pueden convertirse en un factor determinante para el pronóstico del paciente.
Las autoras del proyecto sostienen que actualmente la ausencia de protocolos unificados agrega un riesgo adicional a esa desigualdad geográfica.
“En una patología donde la demora en el reconocimiento de los síntomas, el traslado o el inicio del tratamiento puede determinar la diferencia entre una recuperación favorable y una discapacidad permanente, la falta de protocolos unificados representa un riesgo adicional”, señalan en los fundamentos.
Frente a ese escenario, el proyecto plantea conformar una Red Provincial Integrada que reúna hospitales, centros de salud, servicios de emergencia y sistemas de derivación bajo un mismo esquema de actuación.
La intención es que la respuesta sanitaria deje de depender de decisiones improvisadas en medio de la urgencia. Según explica la iniciativa, la organización previa permitiría definir con anticipación cómo actuar, a qué establecimiento derivar cada paciente y cuál es el circuito más rápido según la complejidad de cada caso.
Uno de los aspectos centrales es la categorización de los hospitales y centros sanitarios de acuerdo con su capacidad de respuesta, permitiendo ordenar las derivaciones y reducir tiempos críticos.
El proyecto también incorpora herramientas tecnológicas para acortar las distancias. Entre ellas figura la implementación de sistemas de telesalud y telemedicina neurológica, especialmente orientados a las regiones donde resulta más difícil acceder a especialistas. De ese modo, un médico de un hospital de menor complejidad podría recibir asistencia inmediata de un neurólogo ubicado en otro punto de la provincia, acelerando las decisiones terapéuticas.
Otra de las novedades es la creación de un Registro Provincial de ACV, que permitirá reunir información epidemiológica y estadística para conocer con mayor precisión cuántos casos se producen, dónde ocurren, cuáles son los tiempos de respuesta y cuáles son los resultados obtenidos. Esa información servirá como base para futuras políticas públicas.
La iniciativa también apuesta a fortalecer la prevención y la capacitación permanente del personal sanitario, los servicios de emergencia y las familias de personas que atravesaron un accidente cerebrovascular. Para las impulsoras, disponer de equipamiento y profesionales es fundamental, pero tan importante como eso es que todo el sistema funcione de manera coordinada.
“La organización previa de los circuitos de atención resulta tan importante como la disponibilidad de los recursos médicos”, remarcan en los fundamentos del proyecto.
Aunque toma como referencia leyes vigentes en Buenos Aires, Neuquén y Tierra del Fuego, la propuesta busca adaptarse a las características propias de Río Negro, donde la extensión territorial, la dispersión poblacional y las diferencias en infraestructura sanitaria exigen un modelo específico.
De avanzar en la Legislatura, el Código ACV Río Negro podría representar un cambio estructural en la manera de abordar una de las principales emergencias neurológicas, procurando que las posibilidades de recuperación de un paciente dependan menos del lugar donde vive y más de la rapidez y coordinación de la respuesta sanitaria.
Con informacion de Quorum









