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Cuando la crisis aprieta, la solidaridad se pone los zapatos y sale a la calle

En el barrio Carod de Catriel, una despensa se transforma esta tarde en un pequeño refugio de esperanza: la Fundación Casa Mundial entrega ropa y calzado a quienes más lo necesitan. Detrás de la movida, una vecina que convirtió su propio dolor en un puente hacia los demás.


Hay esquinas que pasan desapercibidas y hay esquinas que, un sábado cualquiera, se convierten en el corazón palpitante de un barrio entero. Pedro Hernández 287, casi pegada a la ruta, en el límite difuso entre el Carod y el Santa Cruz —”casi más Santa Cruz que Carod, porque lo divide la calle Irigoyen”, aclara con una sonrisa—, la Despensa Maricar abrirá sus puertas esta tarde con una misión que va mucho más allá de la venta de productos de almacén.

Desde las cuatro de la tarde, unas mesas montadas sobre la vereda exhibirán ropa en buen estado, zapatillas de niño en talles chicos y grandes, y todo aquello que la Fundación Casa Mundial hizo llegar hasta este rincón de Catriel. No hay requisitos, no hay formularios, no hay burocracia de ventanilla. Solo una condición, la más difícil y la más sencilla de todas: ponerse la mano en el corazón.

De la adversidad, un puente

La historia de esta movida tiene un origen íntimo, de esos que no aparecen en los balances contables de ninguna ONG. Mariela Minich, la vecina que hoy encabeza la distribución, llegó a la fundación por el camino más doloroso: el accidente de su hijo. En medio de esa tormenta, la Fundación Casa Mundial —dirigida por el predicador Israel Pincheira— apareció con una mano tendida. Y Mariela, como suelen hacer las personas que han tocado fondo y saben lo que pesa el agua, decidió que esa mano no iba a soltarla nunca más. Ahora es ella la que la extiende.

“Yo lo que a mí me den, lo voy a dar. Por más que yo tenga mi negocio, lo que me den, lo voy a entregar”, dice con una convicción que no necesita énfasis ni micrófono, aunque el micrófono de Ramón Villablanca en su programa “De Ida y Vuelta” le haya dado esta mañana el altavoz que la causa merecía.

Más que ropa: un proyecto de raíz

La entrega de hoy es apenas la punta visible de un iceberg solidario que quiere crecer. La fundación, legalmente constituida y respaldada por abogados —un detalle no menor en tiempos donde la desconfianza es moneda corriente—, propone un modelo de participación comunitaria: socios con una cuota mínima de diez mil pesos cuyo aporte se reinvierte íntegramente en la localidad. Como estímulo, a fin de año se devuelve el 5 % de lo aportado, tanto a particulares como a empresas.

Pero el sueño grande de Mariela tiene cimientos de tierra y ladrillo: conseguir un terreno en Catriel para levantar un comedor, un espacio propio donde la ayuda no dependa de la buena voluntad de un envío puntual sino de una estructura permanente. “Hay un montón de cosas que se pueden hacer”, dice, y en esa frase simple cabe todo un programa de gobierno comunitario.

La invitación

La convocatoria es clara y abierta. Que venga quien necesite una campera para el invierno que ya asoma, quien tenga un nene al que le quedaron chicas las zapatillas, quien conozca a ese vecino que por orgullo o vergüenza no se anima a pedir. “Que se anime, que venga y que busque lo que le haga falta”, insiste Mariela. Y si alguien no puede acercarse, que vaya otro en su nombre. La solidaridad, al fin y al cabo, también se contagia de puerta en puerta.

Para los comerciantes de Catriel, el llamado es igualmente directo: asociarse, donar mercadería, sumar un granito de arena que, multiplicado, puede llenar una olla o calzar a un chico que va a la escuela con los pies fríos.


En tiempos donde la crisis parece ser la única certeza, gestos como el de esta tarde en la Despensa Maricar recuerdan una verdad antigua y terca: nadie se salva solo, pero juntos, hasta la esquina más humilde de un barrio puede convertirse en un faro.

La mesa estará servida a partir de las 16. No hace falta más que acercarse.

Dónde: Despensa Maricar, Pedro Hernández 287, esquina Ruta, barrio Carod–Santa Cruz, Catriel.
Cuándo: Este sábado, desde las 16 hasta las 19 (y mientras haya prendas disponibles).
Qué: Ropa y calzado en buen estado, de forma gratuita.
Fundación Casa Mundial | Dirección: Israel Pincheira.

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