Consultoras que trabajan para el Gobierno registran una fuerte caída en la imagen presidencial y advierten un deterioro del humor social marcado por el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo y escándalos que erosionan el discurso anticasta.
El Gobierno nacional encendió señales de alarma tras recibir los últimos informes de consultoras que monitorean el clima social, los cuales reflejan una caída significativa en la imagen del presidente Javier Milei durante lo que va del año y un cambio en las preocupaciones de la ciudadanía: la corrupción aparece ahora en el primer lugar.
Según reveló el periodista Javier Laquidara en el portal La Política Online (LPO), tres consultoras que trabajan con la Casa Rosada acercaron estudios recientes que muestran un deterioro del respaldo al mandatario. Las firmas accedieron a compartir los resultados bajo condición de anonimato para no afectar su vínculo con el Gobierno.
Uno de los trabajos detectó que, tras los recientes escándalos vinculados a funcionarios libertarios —como los casos que involucraron a Manuel Adorni y al episodio conocido como “Libra”— se produjo una fuerte asimilación de Milei con aquello que prometió combatir. De acuerdo con esa medición, el 54% de los consultados considera que el Presidente “es más de lo mismo”, mientras que su imagen cayó diez puntos desde comienzos de año. “La gente volvió de las vacaciones y ahora ya no tiene plata”, explicó uno de los consultores citados por LPO.
Otra encuestadora ubica la imagen positiva del mandatario por debajo del 40%, mientras que la negativa asciende al 55% y continúa en aumento. En ese estudio, la corrupción encabeza las preocupaciones sociales con el 40% de las menciones, seguida por el desempleo, que ya alcanza el 32% entre los temas económicos que más inquietan.
El deterioro económico aparece como uno de los principales factores detrás del cambio de clima social. Según ese mismo informe, el 60% de los consultados cree que la inflación seguirá aumentando el mes próximo, mientras que un 59% considera que dentro de dos años —cuando finalice el mandato presidencial— la situación económica será peor que la actual.
En paralelo, se profundiza la percepción negativa sobre la política económica del Gobierno. Un 54% de los encuestados afirma que Milei no está realizando los cambios necesarios para mejorar la situación del país, un salto significativo frente al 43% que expresaba esa opinión en noviembre pasado.
Otra consultora cercana al oficialismo detectó que más de la mitad de los argentinos no logra llegar a fin de mes y que, en lo que va del año, dos de cada tres hogares redujeron la compra de alimentos. El impacto también se refleja en el consumo cotidiano: en apenas un mes cayó un 10% la cantidad de usuarios que piden comida a través de aplicaciones como Rappi, mientras se multiplican los cierres de comercios e industrias.
En el sector gastronómico describen un cambio abrupto en las últimas semanas. “En la última quincena hubo un quiebre: de la baja del consumo que se acumulaba en los últimos meses se pasó a una situación catastrófica. Los que decían que había que esperar ya están insultando a Milei y dicen que no lo van a votar”, afirmó un empresario del rubro citado por LPO.
Las señales de alerta también empiezan a aparecer en el plano político. El gobernador mendocino Alfredo Cornejo, uno de los aliados más cercanos a la Casa Rosada, advirtió desde Nueva York —donde acompañó al Presidente junto a otros diez mandatarios provinciales en el evento Argentina Week— que “la economía y el humor popular van a crujir este año”.
El malestar se combina con el impacto fiscal que atraviesan las provincias por la caída de la recaudación nacional y la disminución de la coparticipación, situación que varios gobernadores ya describen como una presión inédita sobre las cuentas públicas.
En ese contexto se multiplican los conflictos sociales en distintas jurisdicciones. En Jujuy, el gobernador radical Carlos Sadir enfrentó fuertes protestas de policías, docentes y empleados estatales, mientras que en Buenos Aires Axel Kicillof afrontó por primera vez un paro docente durante su actual gestión. También se registran tensiones sindicales en Santa Fe y Córdoba.
El escenario se complejiza además por el desgaste de los pilares discursivos que llevaron a Milei a la presidencia: la promesa de controlar la inflación y la lucha contra la “casta”. La inflación, que fue clave para su triunfo electoral, acumula nueve meses de suba sostenida y con cuestionamientos al índice del Indec, mientras que episodios como el uso del avión presidencial por parte de Manuel Adorni para viajar con su esposa a Nueva York o su reciente escapada en jet privado a Punta del Este golpearon el relato oficial.
Las primeras mediciones internas sobre ese episodio tampoco fueron favorables. La consultora Ad Hoc detectó que las menciones al funcionario crecieron un 330% en redes sociales y que el 76,5% fueron negativas, además de evidenciar una menor capacidad de reacción del aparato digital libertario.
Incluso dentro del propio Gobierno algunos reconocen en privado que fue un error sostener políticamente al exvocero tras la polémica, especialmente luego de que se impulsara desde el oficialismo un operativo de respaldo que buscó denunciar una supuesta conspiración en su contra.
El contraste con los inicios de la gestión quedó expuesto cuando a la ministra Sandra Pettovello —una de las primeras en defender a Adorni— le recordaron que en los primeros meses del gobierno había desplazado a una funcionaria por la compra de una cafetera. Una señal de que, con el desgaste del poder, los criterios dentro de la administración parecen haber cambiado.










