Lo que comenzó como un sueño de mesa, de pelotas y de horas interminables de entrenamiento, terminó convirtiéndose en una verdadera fiesta deportiva. Este fin de semana, Santa Rosa fue testigo de cómo una ciudad pequeña le dio una lección de carácter a toda La Pampa.
En el tenis de mesa, los detalles se miden en milímetros y en fracciones de segundo. Pero en los Juegos Deportivos Pampeanos 2026, disputados los días 7 y 8 de noviembre en Santa Rosa, la verdadera diferencia no estuvo en la goma de las paletas, sino en la cabeza de los protagonistas. La Escuela de Tenis de Mesa José Figueroa Alcorta, de 25 de Mayo, no solo asistió a la cita; la dominó, la sintió y la hizo suya, confirmando que el ping-pong veinticinqueño ya no es una promesa, sino una realidad deportiva que impone respeto.
El 1-2 histórico: Cuando la mente le gana a la red
La nota de color de la jornada, y quizás de todo el año deportivo provincial, tuvo nombres y apellidos femeninos: Emma Martini y Victoria Gabriela Díaz. Pero su camino a la gloria no fue un paseo; fue una batalla mental.
En la fase de grupos, ambas lograron clasificar, pero lo hicieron ocupando el segundo lugar de sus zonas. El margen de error en las semifinales era cero. Fue en ese instante de fragilidad, donde el vértigo de la competencia pudo jugarles una mala pasada, que apareció la figura del profesor Cristian Pereyra. Una charla en el momento justo, un “cambio de chip” táctico y emocional, y una inyección de pura mentalidad ganadora.
Las chicas entendieron el mensaje. Salieron a la mesa, tomaron revancha con un tenis de mucha concentración y trabajo, y sellaron un histórico 1-2 para 25 de Mayo en la competencia individual femenina.
- Emma Martini se colgó la medalla de Campeona Provincial en individuales, y sumó la plata en dobles.
- Victoria Gabriela Díaz logró la Subcampeonía Provincial en individuales, y también se llevó la plata en dobles (formando un dúo de acero junto a Emma).
Dos jóvenes de la misma ciudad ocupando los escalones más altos del podio. Un abrazo que vale oro y que demuestra un talento, carácter y disciplina envidiables.
La garra de los varones: Bronce que sabe a oro
Pero la fiesta no fue exclusiva de las damas. Nuestros varones también dejaron su sello de garra y demostraron que en 25 de Mayo hay escuela para rato.
- Mirko Villablanca fue un roble en la mesa: alcanzó el tercer puesto (bronce) en individual masculino y repitió el bronce en dobles masculinos.
- Salvador Dimetrio, tras una batalla épica que lo llevó hasta los cuartos de final en individuales, completó el festejo subiéndose al tercer escalón del podio en dobles junto a su compañero Mirko.
Cuatro deportistas, cuatro historias de superación y una misma pasión: defender los colores de su tierra.
El arquitecto del sueño y el ecosistema del éxito
Estos resultados no son producto de la casualidad, ni de un golpe de suerte. Son la cosecha de un 2026 verdaderamente extraordinario. Los alumnos de la Escuela José Figueroa Alcorta ya venían fogueándose en competencias regionales puntuables para el ranking nacional, los Juegos de Integración Patagónica, los Juegos Binacionales de la Araucanía y múltiples torneos provinciales.
Detrás de cada smash, de cada bloqueo y de cada lágrima de emoción, hay un arquitecto. El profesor Cristian Pereyra ha logrado algo que pocos consiguen: transmitir mucho más que técnica. Les inculcó disciplina, confianza y un espíritu competitivo feroz. A su lado, el compromiso y la contención humana de la profesora Diamela Saso han sido piezas fundamentales para transformar a esta escuela en un verdadero semillero de talentos.
Y como en todo gran equipo, el apoyo es vital. Pereyra no quiso dejar pasar la oportunidad para agradecer a la Dirección de Deportes de la Municipalidad de 25 de Mayo y al intendente Leonel Monsalve, por garantizar el traslado y el acompañamiento logístico. Y, por supuesto, a las familias: ese motor silencioso que acompaña cada entrenamiento, cada viaje y cada desafío.
“Se sienten los colores de 25 de Mayo”
Con la voz entrecortada por la emoción, el profesor Cristian Pereyra resumió el sentimiento de una ciudad que no le entraba el orgullo en el pecho:
“Siento un orgullo inmenso por estos chicos. No solamente por las medallas que consiguieron, sino por la actitud, el compromiso y la mentalidad ganadora que demostraron. Son jóvenes que entienden que los sueños se alcanzan trabajando, entrenando y nunca bajando los brazos. Lo que logramos durante este 2026 es extraordinario y demuestra que, aun desde una ciudad pequeña, podemos competir con los mejores de toda la provincia y la región”.
Hoy, las medallas brillan en los estantes de la Escuela José Figueroa Alcorta, pero el verdadero trofeo es la certeza de que lo mejor todavía está por venir. Emma, Victoria, Mirko y Salvador no solo ganaron partidos; ganaron un lugar en la historia.
¡Felicidades, campeones! El tenis de mesa veinticinqueño sigue haciendo historia, y la provincia ya sabe que, cuando suenan las paletas de 25 de Mayo, hay que prepararse para ver a los mejores.









