Un joven de entre 14 y 16 años fue arrastrado por la fuerte corriente y quedó atrapado junto a unas compuertas, de donde logró escapar en una desesperada lucha por sobrevivir. Su historia fue difundida por la Asociación Amateur de Deportes Náuticos, que lanzó una urgente advertencia ante la llegada del verano: “Al río no hay que tenerle miedo, pero sí mucho respeto”.
Una tarde de calor, tres adolescentes buscando refrescarse y una corriente de agua capaz de convertirse en una trampa mortal. Lo que ocurrió el miércoles 4 de noviembre en un canal adyacente al río Colorado, en Catriel, pudo terminar con una tragedia irreparable. Uno de los jóvenes, de entre 14 y 16 años, estuvo a punto de perder la vida después de ser arrastrado violentamente hacia unas compuertas, donde quedó atrapado y sin posibilidades de salir por sus propios medios.
El dramático episodio ocurrió en inmediaciones de las compuertas ubicadas en el sector próximo a la cancha de rugby de Catriel. Los tres adolescentes habían decidido meterse al agua para combatir las altas temperaturas, sin imaginar el peligro que enfrentarían apenas unos segundos después.
Según el relato del propio protagonista, quien pidió mantener su identidad en reserva, la fuerza de la corriente lo arrastró directamente hacia las compuertas. Allí quedó atrapado, luchando contra el agua y perdiendo progresivamente sus fuerzas.
En medio de la desesperación, consiguió apoyarse cerca del fondo y comenzó a impulsarse con las manos hasta lograr desprenderse de la estructura. Pero cuando parecía haber superado el peor momento, la corriente volvió a arrastrarlo hacia el mismo lugar.
Uno de sus compañeros, al advertir lo que estaba sucediendo, intentó acudir en su ayuda. Sin embargo, el adolescente alcanzó a advertirle que no se arrojara al agua porque también podía quedar atrapado.
La pesadilla continuó. Por segunda vez fue arrastrado hacia la compuerta, donde sufrió golpes y raspaduras en distintas partes del cuerpo. Finalmente, en una lucha desesperada por sobrevivir, consiguió liberarse y salir del agua.
El joven se encuentra fuera de peligro, aunque presenta golpes y numerosas escoriaciones. Una circunstancia que hoy permite contar lo sucedido, pero que pudo haber terminado con una o incluso dos vidas perdidas.
Una advertencia urgente antes del verano
La experiencia fue difundida por Cristian Pereyra, presidente de la Asociación Amateur de Deportes Náuticos de Catriel (Río Negro) y 25 de Mayo (La Pampa), a pedido del propio adolescente, quien decidió hacer público lo ocurrido para evitar que otros jóvenes atraviesen una situación semejante.
Desde la institución manifestaron su profunda preocupación por el importante caudal y la velocidad que actualmente presenta el agua en el río Colorado y sus canales adyacentes.
La advertencia no es menor: se aproxima el verano, aumentarán las temperaturas y, con ellas, la posibilidad de que niños y adolescentes busquen refrescarse en canales y sectores del río sin dimensionar los riesgos que representan las corrientes, las tomas de agua y las compuertas.
Por eso, desde la Asociación hicieron un llamado directo a las familias: hablar con los hijos, explicarles los peligros y evitar que se bañen en canales, especialmente en las proximidades de compuertas y sectores donde el agua circula con mayor fuerza.
“No esperemos a que ocurra una desgracia para tomar conciencia”, reclamaron, al recordar que Catriel ya ha atravesado situaciones dolorosas y pérdidas humanas vinculadas al río.
El mensaje también apunta a una responsabilidad colectiva. No se trata solamente de advertir sobre un peligro conocido, sino de evitar que la llegada de los días de calor vuelva a poner en riesgo la vida de quienes buscan un momento de diversión en el agua.
El peligro que no siempre se ve
La historia de estos tres adolescentes deja una advertencia que merece ser escuchada. La superficie de un canal puede parecer tranquila, pero debajo de ella la velocidad del agua y la fuerza de la corriente pueden superar cualquier posibilidad de reacción.
Las compuertas, además, representan un riesgo extremo: una vez que una persona es arrastrada hacia esas estructuras, escapar puede convertirse en una lucha desesperada.
Desde la Asociación Amateur de Deportes Náuticos insistieron en que el río y sus canales requieren prevención, responsabilidad y respeto.
“Al río no hay que tenerle miedo, pero sí mucho respeto”, remarcaron.
Esta vez hubo suerte. Un adolescente logró contar lo que vivió y sus compañeros regresaron a casa. Pero el desenlace pudo haber sido otro.
Que la advertencia llegue a tiempo. Porque ninguna tarde de calor, ningún chapuzón ni ningún momento de diversión valen una vida.
Nota editorial: las fotografías difundidas junto con la advertencia no corresponden al sitio exacto donde ocurrió el episodio, sino que ilustran el importante caudal de agua que circula por los canales cementados adyacentes.










