El Gobierno provincial ofreció un 4,18% para agosto y septiembre a cobrar recién en noviembre, y dejó octubre para diciembre. Desde el gremio aseguraron que la propuesta es insuficiente, exigieron una recomposición real, respuestas urgentes por las críticas condiciones edilicias y convocaron a asambleas para definir los pasos a seguir.
Lejos de ser una respuesta a la emergencia que atraviesa la comunidad educativa, la propuesta salarial presentada este 14 de octubre por el Gobierno de Río Negro fue recibida con dureza y escepticismo por la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER). Tras la reunión paritaria, la Secretaría General Laura Ortiz López y el Secretario Adjunto Mauricio Ovadilla salieron a criticar los tiempos y los montos de una oferta que calificaron como un “parche” que no responde a las demandas reales de la docencia.
El Gobierno llegó al encuentro con una propuesta trimestral que, según denunció el gremio, refleja una vez más la política de pagos en cuotas y con demoras. La oferta consiste en un 4,18% en concepto de agosto y septiembre, dinero que los docentes recién verán en sus bolsillos en noviembre. En cuanto a octubre, el Gobierno lo dejó atado a la futura inflación (IPC) para cobrarse recién en diciembre.
Desde la conducción de UnTER fueron contundentes al rechazar el esquema. “Entendemos que la propuesta por IPC no alcanza a contemplar un salario que nos permita igualar el costo de vida que tenemos en la provincia de Río Negro”, señalaron a través de un video dirigido a la base docente. El gremio exigió una recomposición salarial que sea verdaderamente remunerativa y que permita recuperar el poder adquisitivo perdido, poniendo especial énfasis en la vulnerable situación de los compañeros y compañeras que se encuentran en espera de sus jubilaciones, una deuda que el Gobierno parece ignorar.
Aulas en crisis y promesas etéreas
La crítica de UnTER no se limitó al bolsillo de los trabajadores. El sindicato denunció que la administración provincial intenta desviar la atención con ofertas salariales insuficientes, mientras mantiene un silencio cómplice frente al deterioro estructural de las escuelas. El gremio exigió respuestas inmediatas sobre las graves condiciones edilicias, las trabas en las auditorías médicas, las situaciones críticas que se viven a diario en las instituciones y las reformas unilaterales que el Gobierno viene implementando en los distintos niveles y modalidades.
Ante el reclamo integral, el Gobierno se limitó a asumir “compromisos” que en su mayoría son postergaciones. Prometieron entregar las grillas salariales y resolver el puntaje para el Congreso Pedagógico Político-Sindical del 29 y 30 de octubre, además de avanzar con algunas capacitaciones de la modalidad especial. Sin embargo, las tan reclamadas mesas de trabajo por nivel y modalidad recién se concretarían en noviembre.
Peor aún es el panorama para los meses que quedan fuera de esta “propuesta trimestral”: el Gobierno se comprometió a volver a convocar a una nueva mesa paritaria recién en la última semana de noviembre o la primera quincena de diciembre. Es decir, más demoras para definir el cierre de un año que ya es crítico para el bolsillo docente.
La palabra la tiene la base
Frente a este escenario de insuficiencia y dilación, UnTER convocó para la semana próxima a asambleas en cada seccional para analizar la propuesta y definir los pasos a seguir.
“En UnTER las definiciones no las toma una mesa: las construimos colectivamente en nuestros espacios de definición”, sentenciaron desde la conducción provincial, dejando en claro que la base docente evaluará si acepta estas migajas con demora o si profundiza el conflicto ante un Gobierno que parece apostar al cansancio de la comunidad educativa rionegrina.










