En el marco de una fuerte crisis económica, se llevó a cabo en Catriel el Curso de Producción de Gírgolas, una capacitación orientada a brindar herramientas y conocimientos técnicos a quienes buscan iniciarse en esta alternativa productiva, tanto para autoconsumo como con perspectivas de emprendimiento.
La propuesta fue dictada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y contó con la presencia de la intendenta Daniela Salzotto. La actividad se desarrolló en el marco del programa Catriel Capacidad, a través de la Secretaría de Planificación y Desarrollo, con el objetivo de acompañar y fortalecer a productores y emprendedores locales y promover nuevas alternativas de generación de alimentos e ingresos.
El cultivo de gírgolas, particularmente de la especie Pleurotus ostreatus, aparece como una opción de baja escala y relativamente baja inversión que puede contribuir a la autonomía alimentaria de las familias. Sin embargo, especialistas advierten que la capacitación resulta fundamental para evitar pérdidas y garantizar una producción segura y sostenible.
Uno de los principales aspectos abordados es el manejo del sustrato. La correcta pasteurización o esterilización de materiales como paja o aserrín permite reducir el riesgo de contaminación por hongos y microorganismos competidores que pueden afectar o directamente arruinar una cosecha.
También resulta clave adaptar las condiciones de producción al clima de Catriel. El ambiente semiárido, con baja humedad y amplias variaciones térmicas, plantea desafíos específicos, por lo que el manejo de espacios interiores o pequeños invernaderos puede ser necesario para alcanzar los niveles de humedad que las gírgolas requieren durante su fructificación.
A esto se suma la posibilidad de aprovechar recursos disponibles en la región. En Río Negro y otras zonas de la Patagonia existe experiencia en el cultivo de gírgolas sobre troncos de álamo, permitiendo transformar residuos y recursos orgánicos locales en alimentos mediante un esquema de producción circular.
Una alternativa frente a la crisis
El autoconsumo constituye uno de los principales atractivos de esta actividad. Las gírgolas aportan proteínas, vitaminas del complejo B y minerales, con un bajo aporte calórico, por lo que pueden complementar la alimentación familiar y diversificar las fuentes de nutrientes.
Otro factor determinante es que su producción puede comenzar a pequeña escala, sin necesidad de grandes extensiones de tierra ni de realizar inversiones comparables con otras actividades agropecuarias. Esto permite que una familia pueda iniciarse utilizando espacios reducidos y determinados residuos orgánicos como materia prima.
Pero el proyecto también puede crecer. Una producción inicialmente destinada al consumo familiar puede, con el tiempo, generar excedentes susceptibles de ser comercializados a nivel local, convirtiéndose en una alternativa de microemprendimiento y en una posible fuente adicional de ingresos.
En este escenario, el acompañamiento institucional adquiere especial importancia. El INTA cuenta con experiencia y materiales de capacitación vinculados a la producción de gírgolas y a la agricultura familiar, mientras que desde el ámbito municipal se busca fortalecer iniciativas relacionadas con la producción, el emprendedurismo y la seguridad alimentaria.
La capacitación realizada en Catriel apunta precisamente a que el conocimiento técnico se convierta en una herramienta concreta frente a las dificultades económicas. Más que un gasto, la formación puede representar una inversión en autonomía: permite reducir errores, aprovechar recursos disponibles y transformar materiales que habitualmente serían descartados en alimentos y, eventualmente, en una actividad productiva sostenible.
La iniciativa se inscribe así en una búsqueda más amplia de alternativas para que productores, emprendedores y familias de Catriel puedan desarrollar capacidades que les permitan enfrentar un contexto económico adverso con mayores herramientas y posibilidades de generar recursos propios.









