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Ecuador, Chile y El Salvador estrechan lazos con Beijing en medio de la creciente pulseada geopolítica con EE.UU.

Una “caravana diplomática” latinoamericana llega a China con agendas distintas pero un objetivo común: profundizar vínculos comerciales y tecnológicos. La ofensiva regional se produce mientras Washington reactiva la Doctrina Monroe y Beijing promete respetar la “independencia” de los países de la región.

Como si de una caravana diplomática se tratara, representantes de Ecuador, Chile y El Salvador han coincidido esta semana en Beijing. Con agendas y realidades comerciales muy distintas, los tres países comparten un objetivo ineludible: profundizar sus vínculos con el gigante asiático en un momento de feroz competencia entre China y Estados Unidos por la hegemonía en América Latina.

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, abrió la serie de encuentros de alto nivel al reunirse este pasado martes con su homólogo chino, Xi Jinping. La escena deja entrever una dinámica regional cada vez más compleja: mientras Beijing amplía su red comercial y política, Washington busca reforzar su presencia en un hemisferio que históricamente ha considerado su patio trasero.

A la cita en la capital china también han acudido el presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, Ernesto Castro, y el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna.

Ecuador: Consolidar el TLC y mirar hacia la IA

La relación económica entre Quito y Beijing se ha profundizado notablemente desde la entrada en vigor de su tratado de libre comercio (TLC) en 2024. Durante su encuentro, Xi Jinping pidió coordinar las estrategias de desarrollo para avanzar en proyectos conjuntos bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

“No importa cómo evolucione el panorama internacional, China siempre contempla sus relaciones con Ecuador desde una perspectiva estratégica y de largo plazo”, señaló un comunicado oficial chino, destacando el potencial de cooperación en minería, energía, finanzas, y nuevas fronteras como la economía digital, las energías renovables y la inteligencia artificial.

Por su parte, Noboa buscó capitalizar la visita para atraer inversiones chinas hacia sectores estratégicos y fortalecer las exportaciones ecuatorianas, en un marco donde Beijing también ofreció estrechar intercambios entre gobiernos, legislativos y partidos políticos, así como en áreas de salud y mitigación de desastres.

Chile: Profundizar lazos bajo la sombra de los aranceles de Trump

La delegación chilena, encabezada por el canciller Pérez Mackenna y acompañada por el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, llega a China en un momento de presión comercial con Washington. Semanas atrás, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump oficializó un arancel adicional del 12,5% sobre una amplia lista de importaciones chilenas.

Frente a estas “presiones de terceros”, como las calificó recientemente el embajador chino en Santiago, la visita busca explorar nuevas oportunidades en tecnología e innovación. “Ese intercambio de experiencias, esa observación directa de lo que China está haciendo en tecnología, en infraestructura, en innovación, abre un espacio enorme para el trabajo conjunto”, afirmó Pérez Mackenna antes de su partida. El gran desafío para Santiago, impulsado por sus gremios industriales, es dar el salto de la exportación de materias primas a productos con mayor valor agregado.

El Salvador: Un vínculo reciente y marcadamente asimétrico

Del lado salvadoreño, Ernesto Castro fue recibido por su homólogo chino, Zhao Leji. La relación de El Salvador con Beijing es mucho más reciente (iniciada en 2018 tras romper con Taiwán) y presenta un desequilibrio comercial abismal.

Ambas naciones negocian actualmente un TLC, cuya primera ronda se dio en 2024. Sin embargo, los números de 2025 reflejan una balanza inclinada: El Salvador importó productos chinos por 3.566,2 millones de dólares (su cifra más alta desde 1994), mientras que sus exportaciones hacia Asia cayeron a apenas 50 millones de dólares, dejando un déficit comercial de 3.516,2 millones, un 34,3% superior al año anterior.

América Latina en el epicentro del pulso Beijing-Washington

La simultaneidad de estas visitas adquiere una dimensión geopolítica mayor. Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la Doctrina Monroe ha vuelto a ocupar un lugar central en la política exterior estadounidense. De hecho, el pasado 11 de agosto, el Departamento de Estado publicó un video reivindicando la historia de la doctrina desde 1823, en sintonía con la nueva estrategia de seguridad de Trump, que busca impulsar la inversión estadounidense y asegurar cadenas de suministro y defensa en la región.

Beijing, por el contrario, ofrece un mensaje de autonomía. En su reunión con Noboa, Xi Jinping expresó su apoyo a la “independencia y autosuficiencia” de América Latina, defendiendo el derecho de los países a “elegir de manera independiente a sus socios de cooperación”.

De los puertos a los centros de datos

La competencia ya no es solo por materias primas. Según reportes de la agencia Prensa Libre de Cuba, la expansión china en la región ha entrado en una nueva fase centrada en la tecnología y los recursos críticos. Como resumió el embajador chino en México: “Ya no estamos solo en el puerto; estamos en el centro de datos”.

Las cifras respaldan esta transformación. La inversión china en América Latina superó los 25.000 millones de dólares en el primer semestre de 2026, con un foco estratégico en el litio de Bolivia y el cobre de Chile, vitales para la industria global de baterías.

Aunque persisten las preocupaciones locales sobre el endeudamiento externo, la mayoría de los analistas consultados por el medio coinciden en que la influencia china ya supera a la de Estados Unidos en volumen comercial. Un cambio geopolítico que, advierten, es “irreversible” y que seguirá dictando el rumbo de los precios de las materias primas y el desarrollo tecnológico de la región.

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