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Derrota parlamentaria y movilización masiva: el gobierno de Milei retrocede en su proyecto de extranjerización de tierras en plena marea por Malvinas

El Senado rechazó los capítulos más polémicos de la “ley de inviolabilidad de la propiedad privada” tras una jornada de protestas multitudinarias en todo el país. El oficialismo solo logró media sanción de un tercio del proyecto original, que ahora pasa a Diputados. La represión dejó heridos y la bronca popular se fusionó con el sentimiento antiimperialista desatado por la Selección.

El gobierno de Javier Milei sufrió este miércoles una de sus derrotas políticas más contundentes desde que asumió la presidencia. En el apogeo del clima nacionalista desatado por el gesto de la Selección argentina con la bandera de Malvinas tras la semifinal contra Inglaterra, el oficialismo intentó avanzar en el Senado con su proyecto más entreguista: la ampliación de la extranjerización de tierras y la desregulación del manejo del fuego. El resultado fue un derrumbe estrepitoso que obligó a La Libertad Avanza a retirar los capítulos centrales de la iniciativa y dejó al descubierto un cambio de ánimo político que se venía gestando desde hacía semanas.

Una derrota en cascada

El capítulo de tierras había caído el día anterior, cuando gobernadores y senadores que habitualmente acompañan al oficialismo anunciaron que no podían sostener la venta de terrenos a extranjeros frente a la presión popular. Durante la madrugada del miércoles, el senador fueguino Agustín Coto confirmó que La Libertad Avanza aceptaba quitar también los artículos referidos al manejo del fuego, tras lo cual José Mayans le retrucó que retirasen la ley completa.

El proyecto quedó reducido a menos de un tercio de su contenido original, enviado al Congreso en marzo. Solo se aprobaron el Capítulo I (Expropiación y Regularización Dominial, por 37 votos a favor y 33 en contra), el Capítulo II (Procesos de Desalojo, con 36 afirmativos y 33 negativos) y el Capítulo V (Registro de la Propiedad Inmueble). La senadora Terenzi se abstuvo, advirtiendo que lo legislado en materia de desalojos aplicaba solo a la Capital Federal.

La ministra Patricia Bullrich fue perdiendo respaldos a lo largo de la tarde con el mismo efecto cascada que hizo caer la ley de tierras. El discurso del senador Joaquín Benegas Lynch, que tildó de “ignorantes” y “tibios” a los aliados que sucumbieron ante lo que llamó “el show mediático”, terminó de quemar los puentes con los bloques colaboradores.

Multitudes en las calles, de Ushuaia a Salta

El fenómeno fue nacional. Frente al Congreso Nacional en la Ciudad de Buenos Aires, pero también en Mendoza, Córdoba, Neuquén, Rosario y cientos de puntos del país, verdaderas multitudes coparon las calles a pesar de la lluvia. Decenas o cientos de miles de personas se movilizaron con la simpatía de millones que siguieron la jornada desde sus casas.

Durante horas, los manifestantes resistieron la represión policial —que incluyó gases lacrimógenos, palos, hidrantes y dejó numerosos heridos— yendo y volviendo, organizándose, cantando “el que no salta es un inglés” y “la patria no se vende”, e incluso arrancando la bandera estadounidense del Hotel Savoy. Miles se quedaron hasta bien entrada la noche, fusionándose en las calles con la izquierda y diversas organizaciones más allá de sus filiaciones políticas.

El protagonismo fue de la autoorganización: grupos de jóvenes, trabajadores que se convocaron desde sus lugares de empleo, docentes autoconvocados. Desde el SUTEBA-La Matanza, más de 1.300 maestras y maestros llegaron en micros organizados por fuera de las estructuras sindicales tradicionales.

La scaloneta, los artistas y un tsunami de pronunciamientos

El disparador simbólico había sido la imagen de la bandera de Malvinas que la Selección levantó tras vencer a Inglaterra, un gesto que recorrió el mundo y encendió un sentimiento anticolonialista que muchos jóvenes conocieron por primera vez y otros recordaron con fuerza inédita desde 1982. El contraste con un gobierno que reivindica a Margaret Thatcher, cultiva la amistad con Donald Trump y acaba de recibir a Kristalina Georgieva, titular del FMI, para exhibir la entrega de Vaca Muerta como garantía de pago de la deuda, resultó explosivo.

Al gesto deportivo se sumó un tsunami de pronunciamientos de artistas y figuras públicas como Tini Stoessel, Emilia Mernes, Lali y decenas más, además de ambientalistas organizados desde abajo y estudiantes de escuelas secundarias.

Críticas a la CGT y al peronismo

Uno de los datos políticos más relevantes de la jornada fue que la movilización y la presión popular superaron ampliamente lo que hicieron la CGT y la dirigencia del peronismo, consumida en sus internas y con la mirada puesta exclusivamente en las elecciones de 2027. Los senadores peronistas sumaron una nueva mancha al votar por unanimidad en contra de que la senadora Fernández Sagasti, embarazada e impedida de viajar por indicación médica, pudiera participar de la votación.

En contraste, dirigentes de la izquierda como Myriam Bregman y Nicolás del Caño fueron saludados y reconocidos en las calles por su presencia constante. Los comités impulsados junto a Bregman, que ya reúnen a miles de personas, se fusionaron en los hechos con las columnas de autoconvocados durante horas de resistencia.

Un gobierno en declive

La derrota parlamentaria se inscribe en un contexto de deterioro creciente para el oficialismo. Un informe de la Universidad Católica Argentina confirmó esta semana que la pobreza volvió a crecer, en línea con lo que percibe la calle: pérdida de empleo formal, degradación salarial y jubilatoria, precarización y endeudamiento masivo. El gobierno retrocede en las encuestas y la calma cambiaria y la relativa baja inflacionaria ya no alcanzan para sostener su imagen.

El “éxito” legislativo de 2025 bajo el chantaje de Trump y la Reforma Laboral sancionada en verano dejaron un alto costo en desprestigio social. Los escándalos de Adorni y el rápido desgaste del “relanzamiento” con Diego Santilli en la jefatura de gabinete completaron el cuadro. Desde el propio gran poder económico internacional empiezan a preguntarse si Milei puede seguir aplicando reformas con estos números y si tiene chances de reelección en 2027.

Antecedentes inmediatos: docentes y porteros le marcaron la cancha

La jornada del miércoles no fue un hecho aislado. La docencia venía de un parazo nacional contra los salarios de miseria y el deterioro de la educación pública, desafiando la reforma laboral que declaró la “esencialidad” del servicio. Los trabajadores “prácticos” de los puertos, por su parte, paralizaron buena parte del comercio exterior esta semana frente a un decreto flexibilizador de Federico Sturzenegger, obligando al gobierno a retroceder.

Lo que viene: la batalla en Diputados

La “ley de inviolabilidad de la propiedad privada” en su versión recortada pasa ahora a la Cámara de Diputados, donde se tratarán los capítulos de desalojos exprés para inquilinos y la reforma de la ley de expropiaciones, que las vuelve más restrictivas y costosas, afectando a fábricas recuperadas y a la planificación urbana.

Desde la izquierda y los sectores autoorganizados se plantea que la próxima estación sea una nueva derrota: que caiga toda la ley. Se multiplican los llamados a asambleas en lugares de trabajo, estudio y barrios, y a preparar un paro general activo y una nueva marcha hacia el tratamiento en Diputados.

El gobierno quiso acelerar su proyecto más entreguista justo cuando el sentimiento por Malvinas alcanzaba uno de sus picos máximos en décadas. Los trenes que avanzaban en sentido contrario chocaron. Y esta vez, la multitud no se movió.

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