Trabajadores denuncian abandono operativo, ausencia de responsables y avanzan con el cierre seguro de instalaciones petroleras. La situación profundiza el escenario de incertidumbre generado tras la quiebra de Madalena Energy y la pérdida de la concesión del área.
La crisis de Madalena Energy Argentina S.R.L. ingresó este sábado en una nueva fase de extrema gravedad. Según fuentes vinculadas a los trabajadores del área Rinconada–Puesto Morales, los operarios debieron adoptar una medida excepcional ante la falta de respuestas empresariales y la ausencia de cobertura de riesgos laborales.
De acuerdo con la información aportada por trabajadores que solicitaron preservar su identidad, los operadores comenzaron a detener pozos productores de petróleo y gas, paralizando progresivamente la actividad del yacimiento y dejando las instalaciones en condiciones seguras.
La decisión habría sido tomada debido a la inexistencia de condiciones mínimas de respaldo para continuar operando, particularmente por la falta de ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo), una situación que expone a los empleados a un escenario de alta vulnerabilidad en una actividad considerada de riesgo.
El hecho representa un nuevo capítulo en una crisis que comenzó a profundizarse tras la pérdida de la licitación por parte de Madalena y que hoy amenaza con impactar directamente sobre la producción hidrocarburífera de una de las áreas históricas de la región.
Una advertencia que comenzó hace tres semanas
El 11 de mayo este medio informaba que la declaración de quiebra de Madalena Energy, dispuesta por el Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones N° 3 de Cipolletti, había encendido todas las alarmas en Catriel.
En aquel momento ya se advertía sobre la incertidumbre que enfrentaban trabajadores, proveedores y contratistas mientras se esperaba la transición operativa hacia Geopetrol, empresa adjudicataria de la nueva concesión.
La Justicia, además, había dispuesto medidas cautelares de fuerte impacto: prohibió la salida del país de los socios gerentes Juan Manuel Guerrero y Víctor Mariano Zúñiga hasta la presentación del informe general de sindicatura, ordenó la intercepción de correspondencia y solicitó información a distintos organismos judiciales y financieros para determinar activos, antecedentes y eventuales responsabilidades.
Lo que entonces aparecía como un escenario de incertidumbre hoy parece haberse transformado en una crisis operativa concreta.
“Estamos acéfalos”
Hace apenas tres semanas los propios trabajadores describían una situación de abandono dentro de la compañía.
“Estamos acéfalos, no sabemos quiénes son los jefes ni quiénes van a ser”, había manifestado uno de los empleados consultados por este medio.
Aquella preocupación estaba vinculada inicialmente a la continuidad laboral, al pago de indemnizaciones y a la incertidumbre respecto del reconocimiento de la antigüedad en el eventual traspaso hacia Geopetrol.
Sin embargo, el cuadro se agravó rápidamente.
La retirada progresiva de contratistas, la suspensión de servicios esenciales y la falta de definiciones concretas comenzaron a impactar sobre la operatoria cotidiana del yacimiento.
Ahora, la denuncia por ausencia de ART agrega un componente crítico que afecta directamente las condiciones de seguridad laboral.
El trasfondo: áreas maduras, quiebra y transición
La crisis actual tiene origen en una serie de acontecimientos que se fueron acumulando durante los últimos meses.
Antes de la quiebra, el Gobierno de Río Negro decidió no renovar la concesión del área Rinconada–Puesto Morales debido a incumplimientos detectados en la operadora.
Posteriormente, la Provincia avanzó con una nueva licitación que terminó adjudicando el bloque a Geopetrol.
Según diversas fuentes del sector, Madalena atravesaba desde hacía tiempo un deterioro financiero y operativo que afectaba su capacidad para sostener inversiones, cumplir compromisos económicos y mantener regularidad en sus obligaciones con trabajadores y proveedores.
La pérdida de la concesión terminó acelerando un proceso que desembocó en la quiebra judicial.
Temor por salarios, indemnizaciones y acreencias
Uno de los puntos que continúa generando mayor preocupación es el futuro de los trabajadores.
La posibilidad de que Geopetrol absorba al personal sin reconocer automáticamente la antigüedad acumulada coloca el foco sobre las indemnizaciones que debería afrontar Madalena.
Sin embargo, tras la declaración de quiebra, crecieron las dudas acerca de la capacidad real de la empresa para responder económicamente ante esas obligaciones.
A ello se suma la incertidumbre de proveedores y contratistas que también esperan cobrar acreencias en un proceso judicial que podría extenderse durante meses o años.
Catriel frente a una nueva señal de alarma
La situación golpea a una ciudad que atraviesa un momento particularmente complejo.
Catriel mantiene una fuerte disputa política y económica por el nuevo esquema de distribución de regalías hidrocarburíferas impulsado por la Provincia, mientras intenta adaptarse al declive de áreas convencionales maduras y espera que el desarrollo de Vaca Muerta genere un impacto económico más significativo en la región.
En ese contexto, la paralización de pozos en Puesto Morales aparece como una nueva señal de alarma para la histórica capital petrolera rionegrina.
Mientras avanza el proceso judicial y se espera la consolidación del traspaso operativo a Geopetrol, la principal preocupación gira ahora en torno a la seguridad de los trabajadores, la continuidad de la producción y la posibilidad de que existan activos suficientes para responder a salarios, indemnizaciones y deudas pendientes.
Por el momento, la información surgida desde el propio yacimiento indica que los operarios continúan realizando maniobras para dejar las instalaciones en condiciones seguras, en una jornada que podría marcar un punto de inflexión en una de las crisis empresariales más delicadas que enfrenta el sector hidrocarburífero de Catriel en los últimos años.









