Paula Giménez y Lucas Aguilera integraban una misión humanitaria internacional con destino a Gaza cuando fueron detenidos por fuerzas del este de Libia. No existe prueba de vida de ambos y la Cancillería argentina aún no emitió una comunicación oficial, mientras se multiplican los pedidos de gestión diplomática.
A cinco días de la detención de diez integrantes del Convoy Terrestre Global Sumud Maghreb en Libia, continúa la incertidumbre sobre la situación de los ciudadanos argentinos Paula Giménez y Lucas Aguilera, quienes permanecen retenidos por fuerzas del este del país africano sin que exista hasta el momento una prueba de vida ni comunicación directa con sus familiares.
Giménez, psicóloga, y Aguilera, médico veterinario, son directores de investigación del medio latinoamericano NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe) y formaban parte de una misión humanitaria internacional que se dirigía hacia la Franja de Gaza con ambulancias, insumos médicos y asistencia destinada a la población palestina.
Según informó la organización del convoy, el domingo 24 de mayo un grupo de diez integrantes de la delegación se adelantó al resto de la caravana para negociar el paso por el puesto de control militar 5+5, en las cercanías de Sirte, una zona bajo control de las fuerzas lideradas por el mariscal Jalifa Haftar. En ese lugar fueron interceptados y posteriormente retenidos por las autoridades locales.
La misión humanitaria estaba integrada por más de 300 participantes provenientes de 25 países, entre ellos médicos, periodistas, ingenieros, psicólogos, veterinarios, trabajadores humanitarios, académicos y legisladores.
Preocupación de las familias
La falta de información sobre el estado de salud y el paradero de los argentinos mantiene en alerta a sus familiares. Nora Ortín, madre de Paula Giménez, manifestó públicamente que desconocen dónde se encuentran los retenidos y en qué condiciones permanecen.
Por su parte, Adalberto Aguilera, hermano de Lucas, sostuvo que se trata de “un secuestro por motivos políticos” y remarcó que los integrantes de la misión no cometieron ningún delito, sino que participaban de una iniciativa de carácter solidario.
Italia confirmó visitas consulares
La única información oficial sobre la situación del grupo retenido provino hasta ahora del Gobierno italiano. El Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país informó que el cónsul general en Bengasi, Filippo Colombo, visitó a dos ciudadanos italianos detenidos en una dependencia policial de Libia oriental.
La Cancillería italiana señaló además que solicitó mejoras en las condiciones de detención y pidió que dichas medidas alcanzaran al resto de los integrantes de distintas nacionalidades.
Sin embargo, el comunicado no precisó el estado de situación de todos los retenidos ni aportó información específica sobre Giménez y Aguilera.
Mientras tanto, desde la Cancillería argentina no se informó sobre gestiones diplomáticas, visitas consulares ni contactos con las autoridades libias.
Reclamos políticos y de organizaciones sociales
La ausencia de información oficial generó una serie de pronunciamientos de dirigentes políticos, sindicales y organismos de derechos humanos.
Entre quienes reclamaron una intervención urgente del Estado nacional se encuentran el secretario general adjunto de CTERA, Roberto Baradel; el titular de la CTA Autónoma, Hugo Godoy; el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco; y el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak.
También se expresaron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, quienes exigieron acciones diplomáticas para garantizar la integridad física de los dos argentinos.
En el Congreso Nacional, legisladores impulsaron un proyecto de resolución solicitando información sobre el caso y reclamando garantías para ambos ciudadanos. A su vez, la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur presentó pedidos formales ante la Cancillería, mientras que NODAL elevó una denuncia ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos por la detención e incomunicación de los diez integrantes de la misión.
Un episodio en medio de la crisis humanitaria por Gaza
La detención del grupo en Libia ocurre en un contexto de creciente tensión en torno a las iniciativas internacionales de ayuda destinadas a Gaza.
Días antes, integrantes de la Flotilla Marítima Global Sumud —la rama naval de la misma misión humanitaria— fueron interceptados por fuerzas israelíes en aguas internacionales del Mediterráneo. Entre ellos había seis argentinos que posteriormente regresaron al país y denunciaron haber sufrido malos tratos durante su detención.
La situación de Paula Giménez y Lucas Aguilera permanece sin resolución y sin información oficial sobre su estado. Mientras continúan los reclamos de familiares, organizaciones sociales y dirigentes políticos, crece la preocupación por la falta de contacto con los dos argentinos y por la ausencia de precisiones acerca de las gestiones diplomáticas destinadas a lograr su liberación o garantizar su protección consular.










