En medio de una crisis marcada por 84 puntos de corte en rutas y casi un mes de protestas, el presidente boliviano responsabilizó al exmandatario por la conflictividad social y aseguró que respetará el mandato otorgado por las urnas.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, acusó al exmandatario Evo Morales de estar detrás de los bloqueos y protestas que mantienen paralizado gran parte del país y afirmó que el líder indígena “tiene los días contados” frente a la Justicia. Al mismo tiempo, rechazó los reclamos de sectores movilizados que exigen su renuncia y ratificó que cumplirá íntegramente su mandato constitucional.
En una entrevista concedida al canal argentino A24, Paz sostuvo que Morales permanece oculto en la región del Chapare para evitar una orden de detención en su contra y aseguró que tarde o temprano deberá responder ante la Justicia.
“Está oculto en el Chapare, no duerme bien, tiene una serie de equipos de respaldo e información que lo mueven de un lado a otro, pero en cualquier momento ese equipo fallará y no podrá escaparse de la Justicia”, afirmó el mandatario.
Según Paz, el expresidente es el principal responsable de las protestas y bloqueos que desde hace semanas afectan la circulación, el abastecimiento de combustibles y la distribución de alimentos y medicamentos en distintas regiones del país.
“Él en su conciencia sabe que sus días están contados, que tarde o temprano tendrá que ir a la Justicia”, expresó el jefe de Estado, quien además señaló que su prioridad es evitar nuevas víctimas en el marco del conflicto social.
El mandatario también lanzó duras críticas personales contra Morales, a quien calificó como “un delirante del poder”, y aseguró que cuenta con un importante respaldo económico que estaría contribuyendo a sostener las movilizaciones.
“Está claro que tiene un poderoso respaldo financiero y le está haciendo un daño extraordinario a Bolivia”, sostuvo.
Rechazo a los pedidos de renuncia
Frente a las demandas de sectores sindicales y sociales que exigen su salida del Gobierno, Paz fue categórico al descartar cualquier posibilidad de dimisión.
“Se van a tener que aguantar”, afirmó al referirse a quienes cuestionan su continuidad al frente del Ejecutivo.
El presidente recordó que fue elegido democráticamente y remarcó que respetará el mandato constitucional.
“Son cinco años de Constitución, que es lo que debo cumplir”, enfatizó.
Paz Pereira asumió la presidencia en noviembre de 2025 y lleva apenas seis meses en el cargo.
Crecen los bloqueos en todo el país
Mientras tanto, la crisis social continúa profundizándose. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que los puntos de bloqueo aumentaron de 66 a 84 en una sola jornada, agravando las dificultades para el transporte y el abastecimiento.
El departamento de Cochabamba concentra la mayor cantidad de cortes, con 30 puntos de bloqueo, seguido por La Paz con 22, Potosí con 15 y Oruro con 10. El resto de los departamentos registra entre tres y cuatro interrupciones del tránsito.
La situación golpea especialmente a la ciudad de La Paz, donde largas filas de vehículos en estaciones de servicio, escasez de productos básicos y dificultades para acceder a medicamentos se han convertido en escenas habituales.
Diálogo sin los sectores movilizados
En un intento por descomprimir el conflicto, este jueves se instaló una mesa de diálogo promovida por la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y otras instituciones. Sin embargo, la convocatoria se realizó sin la participación de los principales sectores que lideran las protestas.
El vicepresidente Edmand Lara explicó que organizaciones como la Central Obrera Boliviana, la Federación Túpac Katari, las Bartolinas y sectores del magisterio rechazaron asistir mientras continúen vigentes las órdenes de aprehensión contra algunos de sus dirigentes.
Además, organizaciones campesinas anunciaron la convocatoria a un cabildo nacional para definir si mantienen las medidas de fuerza o si se incorporan al proceso de diálogo impulsado por el Gobierno.
Con el país atravesando casi un mes de protestas, el conflicto político y social boliviano sigue sin encontrar una salida inmediata, mientras aumentan las tensiones entre el Gobierno y los sectores que cuestionan su gestión.










