El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos sigue vigente, pero la vía marítima permanece casi paralizada: las aseguradoras se retiran, el tráfico marítimo está alterado y la OTAN debate una posible intervención en la zona.
(Actualidad RT).- El estrecho de Ormuz, arteria vital para el comercio mundial y principal foco de tensión entre Estados Unidos e Irán, permanece prácticamente paralizado pese a la frágil tregua vigente.
El tráfico marítimo a través del estrecho se ha reducido drásticamente por las amenazas de minas, el riesgo de secuestro de buques y la negativa de las aseguradoras a cubrir operaciones en la región. Como resultado, las cadenas de suministro globales siguen bajo una gran presión.
La situación adopta formas cada vez más inusuales: mientras la OTAN debate la posibilidad de escoltar militarmente a los barcos, Teherán propone su propio sistema de seguros basado en criptomonedas.
La OTAN debate una intervención
Este martes, Bloomberg informó, citando fuentes, que los países de la Alianza Atlántica estudian la posibilidad de proporcionar escolta militar a los buques mercantes en el estrecho de Ormuz si la situación no se normaliza antes de julio. La idea cuenta con el apoyo de algunos miembros del bloque, pero aún no hay consenso.
La agencia señala que, incluso en caso de acuerdo, no está claro cómo podría la OTAN llevar a cabo una operación de ese tipo, teniendo en cuenta que Estados Unidos aún no ha logrado controlar la situación en el estrecho.
Irán lanza su propio sistema de seguros
En medio de la crisis del transporte marítimo, Teherán ha comenzado a promover un mecanismo alternativo de seguro de transporte denominado Hormuz Safe. La plataforma ofrece seguros para la carga que atraviesa el estrecho y un sistema de “verificación encriptada” para los buques que operan en la región.
Los pagos se harían con criptomonedas, incluido el bitcóin. Según estimaciones iraníes, el programa podría generar más de 10.000 millones de dólares al año.
El tráfico se recupera gradualmente
A pesar de los riesgos que persisten, el tráfico marítimo por el estrecho ha comenzado a reactivarse gradualmente. Según Lloyd’s List, un portal de seguimiento de buques, la semana pasada pasaron por Ormuz al menos 54 buques, diez de ellos relacionados con China. Esto supera en más del doble las cifras de la semana anterior.
No obstante, los volúmenes siguen muy por debajo de los niveles previos a la guerra: antes cruzaban el estrecho unos 3.000 buques al mes, pero en abril la cifra cayó a 191.
Este miércoles, Bloomberg informó que la India, que importa alrededor del 55 % del petróleo que consume de los países del golfo Pérsico, ultima los preparativos para enviar sus buques al estrecho a cargar recursos energéticos.
Ese mismo día, las autoridades iraníes afirmaron que solo en las últimas 24 horas permitieron el paso de 26 buques.
Un nuevo foco de riesgo
En medio de las amenazas de Donald Trump de reanudar los ataques, crecen las advertencias iraníes sobre la posible imposición de una tarifa por el uso de los cables submarinos de fibra óptica que atraviesan el fondo del estrecho de Ormuz. Por esos cables la región se conecta a la infraestructura digital global y circula una parte importante de las operaciones financieras internacionales.
La idea de utilizar esa infraestructura como herramienta de presión se planteó por primera vez en mayo en una publicación de la agencia iraní Tasnim, que propuso “tres pasos prácticos”: cobrar derechos de licencia a las empresas extranjeras por el uso de los cables, obligar a gigantes tecnológicos como Meta*, Google, Amazon y Microsoft a operar según las leyes de Irán, y monopolizar la reparación y el mantenimiento de esa infraestructura.

“Impondremos tasas a los cables de internet”, declaró la semana pasada el portavoz del Ejército iraní, Ebrahim Zolfaghari.
Aunque Irán no amenace abiertamente con atacar los cables submarinos, cuenta con los medios necesarios para hacerlo —buzos de combate, drones subacuáticos y pequeños sumergibles—, afirma Alan Mauldin, director de investigación de TeleGeography. Añade que cualquier ataque podría desencadenar una “catástrofe digital” en cadena que afectaría a varios continentes.
La conexión a internet y los sistemas bancarios de los países del golfo Pérsico podrían verse amenazados. El experto señala que el estrecho de Ormuz es un corredor digital clave entre centros de datos asiáticos, como Singapur, y algunas estaciones de aterrizaje de cables en Europa. Además, cualquier interrupción podría ralentizar las operaciones financieras y las transacciones transfronterizas entre Europa y Asia, mientras que algunas zonas de África oriental sufrirían cortes de internet. El daño podría ser mucho mayor si los hutíes de Yemen tomaran una medida similar y atacaran otros cables en el mar Rojo.










