El nuevo esquema de distribución impulsado por el Gobierno de Río Negro reduce del 60% al 30% la participación histórica de Catriel en las regalías hidrocarburíferas. La Intendenta Daniela Salzotto rechazó la medida y exigió que se mantenga el porcentaje que le corresponde a la principal productora de crudo de la provincia.
La relación entre el Gobierno provincial y el Municipio de Catriel atraviesa un nuevo y áspero capítulo. La propuesta oficial para actualizar la distribución secundaria de regalías hidrocarburíferas implicaría para la ciudad una poda drástica: perdería la mitad de los recursos que históricamente percibe como Capital Provincial del Petróleo y principal productora de crudo de Río Negro.
El esquema presentado por la Secretaría de Hidrocarburos establece que Catriel pasaría del 60% al 30% en el ítem regalías. Un recorte que, en términos políticos y financieros, no es menor: se produce en un contexto de caída de la producción convencional —desplazada por la fiebre de Vaca Muerta— y sobre un municipio que sostiene gran parte del peso histórico de la actividad petrolera provincial.
La intendenta Daniela Salzotto participó de la reunión convocada por el gobernador, donde se abordó tanto la actualización de los índices de coparticipación como la nueva metodología de reparto de regalías. Allí, manifestó con firmeza la posición de Catriel y solicitó que se revea la medida. “No solo se trata de un reconocimiento a la historia petrolera de Catriel y de la provincia, sino también de una realidad productiva vigente: Catriel continúa siendo el principal productor de petróleo de la provincia”, sostuvieron desde el Ejecutivo municipal.
El argumento es contundente: los recursos son provinciales, pero están dentro del territorio catrielense. Y ese dato geográfico y productivo, remarcan, no puede diluirse en fórmulas técnicas que relativicen el origen real de la riqueza.
La justificación provincial
Desde el Gobierno de Río Negro, en cambio, defendieron la iniciativa como una actualización necesaria de un esquema vigente desde 2004. En la reunión estuvieron presentes el ministro de Gobierno, Trabajo y Turismo, Agustín Ríos, y la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, quien expuso la nueva metodología.
Según la Provincia, la propuesta adecua la distribución “a la realidad productiva actual”, marcada por nuevas áreas en actividad, mayores niveles de desarrollo y cambios en la dinámica de producción. El nuevo esquema incorpora cinco municipios —Mainqué, Ingeniero Huergo, General Enrique Godoy, Villa Regina y Chichinales— y eleva a 14 el total de municipios productores reconocidos.
El Índice de Distribución Anual se compondría de dos variables: producción-distancia (que contempla la producción acumulada del año anterior y distribuye en forma inversamente proporcional hasta 100 kilómetros de las zonas productoras) y pozos en ejido municipal (ponderando un 70% los pozos activos y un 30% los inactivos dentro de cada jurisdicción). Ambos componentes se actualizarían anualmente con datos oficiales.
La narrativa oficial habla de criterios “técnicos, objetivos y verificables”, de mayor equidad territorial y de un esquema “moderno y transparente”. También enfatiza la decisión política de definir en el corto plazo el nuevo sistema para brindar previsibilidad a los municipios.
El trasfondo político
Pero en Catriel la lectura es otra. Allí el recorte no se percibe como una simple corrección técnica, sino como la profundización de un histórico ninguneo. Desde hace décadas —y con mayor intensidad desde la irrupción de Alberto Weretilneck en la escena provincial— la ciudad petrolera denuncia que se la mira de reojo.
Ni siquiera en los períodos de alianza política con los gobiernos de Carlos Johnston y Viviana Germanier, sostienen, se tradujo ese vínculo en decisiones estratégicas favorables. El ejemplo más emblemático fue la instalación de la Secretaría de Energía en Cipolletti, bastión electoral de Weretilneck, y no en la principal ciudad productora.
Ahora, con un recorte que reduce a la mitad sus regalías, la tensión escala. Catriel no solo enfrenta la caída natural del convencional frente al desarrollo de Vaca Muerta, sino que además debería absorber una merma sustancial de ingresos que impactan directamente en servicios, infraestructura y desarrollo local.
La discusión recién comienza y tendrá capítulos técnicos en los próximos días, cuando se analicen datos “pozo por pozo”. Sin embargo, el conflicto ya está planteado en términos políticos: la Provincia habla de equidad y modernización; Catriel, de justicia histórica y defensa de lo propio.
En una provincia cuya matriz energética sigue teniendo en el petróleo uno de sus pilares, la disputa por las regalías no es un detalle administrativo. Es, en esencia, una pelea por poder, recursos y reconocimiento. Y esta vez, Catriel dejó claro que no está dispuesta a resignar sin dar batalla.










