En Viedma, la cría de cerdos enfrenta dificultades económicas y de comercialización. En tanto, aumenta la aceptación del consumo de carne porcina en la región.
(Noticiasnet).- La producción porcina en la región se desarrolla mayormente bajo un sistema mixto, que combina áreas confinadas con zonas a campo.
Según explicó el médico veterinario Mauro Graff, responsable técnico de la Chacra Experimental de Patagones, “en nuestra región, por lo general, lo que vemos es una cría de un sistema mixto, una parte confinada y necesitamos también una parte a campo”.
Graff señaló que la actividad requiere inversiones significativas, ya que “es muy grande la inversión para poder confinar todo el ciclo, entonces se hace por etapas y más o menos es lo que podemos ver acá en nuestra zona”.
Además, indicó que los costos de alimentación “representan alrededor del 70% de los gastos generales, mientras que la falta de lugares habilitados para faena dificulta la comercialización del producto”. En ese sentido, afirmó que “el cuello de botella es la comercialización”.
El veterinario destacó que, a nivel país, el consumo de carne de cerdo ha tenido un crecimiento importante, que también se observa de manera gradual en la comarca local. “De que la gente ya empieza a mirar la carne de cerdo, en algún momento de la semana o del mes, la gente consume carne fresca de cerdo”, comentó, y agregó que la diferencia de precio con la carne bovina y la mejora en genética y calidad de la carne han contribuido a que el producto sea más valorado por los consumidores.
En cuanto a la demanda de cortes específicos, Graff mencionó que “uno de los cortes selectos, que es el matambre de cerdo… tiene un precio superior al resto de los cortes atendiendo la demanda”. También analizó la percepción cultural de la carne de cerdo: “Culturalmente nosotros le llamamos carne a la bovina, y cerdo directamente, no le decimos carne sino que le decimos cerdo a lo que es la carne de cerdo. Entonces, culturalmente también nos da un poco de reticencia el consumo”, dijo.
Respecto a la seguridad alimentaria, Graff relató casos detectados de triquina en cerdos de producción familiar. “Eran los cerdos de una producción familiar que se iban a utilizar en consumo propio y se alcanzó a detectar porque la familia llevó la muestra a analizar y resultó que habían dado positivo a triquina”, señaló.
Destacó la intervención municipal y la importancia de la destrucción de la carne infectada, y advirtió que “hay que tener mucho cuidado a la hora del consumo de esa carne o adquirir, de que sean en lugares habilitados o que estén con rótulo, importantísimo”.
El veterinario hizo hincapié en la compra de carne porcina de manera legal, con los análisis correspondientes, para prevenir riesgos sanitarios. También alertó sobre la caza de jabalí en la región y la necesidad de concientizar a la población.
“Estamos en una zona donde es común la caza del jabalí y necesitamos que esas personas que vayan a consumir esos productos de caza también sean conscientes de que el parásito puede estar presente y que es una zoonosis. Si se llega a comercializar, que por favor hagan un análisis para poder prevenir en el caso de que haya alguna infectación”, cerró.