Con 42 votos a favor y 30 en contra, el oficialismo consiguió la aprobación en general de una reforma laboral regresiva tras 14 horas de sesión, negociaciones reservadas y un Congreso blindado. El texto, retocado hasta último momento, mantiene su esencia antiobrera y ahora deberá enfrentar el trámite en Diputados.
En una votación realizada a la 1.30 de la madrugada, luego de más de 14 horas de sesión y en medio de un fuerte operativo de seguridad y protestas en las calles, el Senado otorgó media sanción a la reforma laboral impulsada por La Libertad Avanza. Fueron 42 votos afirmativos contra 30 negativos, en una jornada marcada por el hermetismo, el toma y daca político y la exclusión deliberada de quienes serán los principales afectados: los trabajadores y trabajadoras.
El oficialismo reunió 42 votos, aunque solo 20 pertenecen a su propio bloque. Los restantes provinieron de aliados circunstanciales: 10 de la UCR, 3 del PRO, Luis Juez (Córdoba), los misioneros Arce y Rojas (Passalacqua), Espínola (Corrientes), Vigo (Córdoba, Llaryora), Ávila (Tucumán, PJ de Jaldo), Terenzi (Chubut, Torres), Flavia Royón (referenciada en el gobernador salteño Sáenz) y Corroza (Neuquén, Figueroa).
En contra votaron el interbloque peronista liderado por José Mayans (21), los representantes de Santiago del Estero (2), Convicción Federal (5) y los senadores santacruceños (2).
La aprobación llegó tras veinte días de negociaciones aceleradas y completamente reservadas. El texto —una ley de más de 200 artículos que modifica pilares centrales del régimen laboral— fue retocado incluso horas antes de la votación, sin que se conociera públicamente el alcance final de los cambios. El procedimiento dejó en evidencia un debate clausurado de espaldas a la sociedad y, especialmente, a los trabajadores que verán deterioradas sus condiciones laborales.
La reforma, en su núcleo, apunta a reducir costos empresariales a expensas del salario, la estabilidad y la capacidad de organización sindical. Entre los cambios más sensibles se incorporó, el mismo miércoles, una modificación que empeora el proyecto original: en caso de enfermedad, el trabajador ya no cobrará el 100% del salario, sino entre el 75% y el 50%. Según reveló una senadora que participó de las negociaciones, esa propuesta fue impulsada por la UCR.
Para garantizar los votos, la ministra Patricia Bullrich encabezó personalmente las negociaciones, con concesiones clave. Se retiró la reducción del impuesto a las ganancias empresariales que afectaba la coparticipación provincial; se aseguró a la CGT que no se tocarán las cajas sindicales ni las obras sociales; se mantuvo el monopolio bancario en el pago de haberes —con inclusión de billeteras virtuales—; y se ajustó el Fondo de Asistencia Laboral para priorizar a PyMEs. Ninguna de estas concesiones alteró el espíritu de la ley, orientado a debilitar el poder de negociación de la clase trabajadora.
El ministro del Interior, Diego Santilli, recorrió los pasillos del Senado durante toda la jornada para consolidar acuerdos, especialmente en torno al Fondo de Asistencia Laboral, señalado por la oposición como un esquema con riesgos similares a las viejas AFJP. También se incorporó el traspaso de la justicia laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, un reclamo histórico de grandes empresas que prefieren la competencia de jueces designados en la Legislatura porteña durante el macrismo. “No es un traspaso inmediato, sino que se inicia el proceso”, aclaró Santilli.
Mientras tanto, en las inmediaciones del Congreso, desde el mediodía se desarrollaron protestas que continuaron durante toda la tarde y la noche. A pesar de la represión y el blindaje del Palacio Legislativo, cientos de personas mantuvieron su rechazo. La imagen fue contundente: un gobierno que necesitó sesionar de madrugada y bajo fuerte custodia para aprobar una ley que impactará de lleno en derechos laborales consolidados durante décadas.
Incluso desde el oficialismo admitieron contactos directos con la conducción de la CGT, manejando cifras precisas sobre la situación financiera de las obras sociales. Algunos senadores expresaron malestar por lo que consideran acuerdos silenciosos con la central sindical, mientras el costo político recae en quienes levantaron la mano en el recinto.
La Libertad Avanza ganó así el primer round legislativo. Ahora el proyecto deberá atravesar la Cámara de Diputados, donde el oficialismo pretende acelerar el trámite: dictamen el 18 de febrero y sesión el 25. La urgencia revela más fragilidad que fortaleza. A medida que se conozcan en detalle los alcances de la reforma, podría crecer el rechazo social y la resistencia de quienes, en definitiva, pagarán el precio de esta media sanción obtenida entre sombras.
CÓMO FUE LA VOTACIÓN EN PARTICULAR
Votación del TITULO I de reforma laboral: 41 a favor, 30 en contra, 1 abs
— Jesica Calcagno (@Jesi_mc) February 12, 2026
Incluye el fraccionamiento de vacaciones, banco de horas, salarios por productividad, si te enfermás ya no te pagan todo el sueldo, indemnización más barata pic.twitter.com/nizarexvcg










