Vecinos denuncian semanas sin agua potable y falta de respuesta de autoridades locales, mientras el Gobierno provincial admite el problema pero no logra soluciones estructurales. La escasez se repite año tras año y expone una deuda histórica con el sector rural.
Los vecinos del sector rural de Valle Verde y de la zona de Peñas Blancas denuncian una crítica falta de agua potable que se suma a la crisis hídrica que desde hace semanas afecta a las ciudades de 25 de Mayo y Catriel. La situación, lejos de ser un episodio aislado, vuelve a poner en evidencia un problema estructural que se repite sin respuestas definitivas por parte del Estado.
Un poblador de Valle Verde relató a FM Laser Catriel que llevan una semana sin acceso al agua potable y que los intentos de comunicación con la Comisión de Fomento han sido infructuosos. “Nos hemos querido comunicar con la señora comisionada en Peñas Blancas, pero los mensajes y llamadas no llegan, así que no ha sido posible. Ojalá esté escuchando la radio y le llegue nuestro pedido”, expresó con frustración.
La titular de la Comisión de Fomento de Peña Blancas, Micaela Rivero, en diálogo con FM Laser Catriel, salió a responder a los reclamos de agua potable en Valle Verde, afirmando que se está repartiendo el agua normalmente. “con el tema del agua, nosotros estamos haciendo el reparto normalmente, justamente el día de ayer se llevó agua a Valle Verde y ya empezamos normalmente con el tema del reparto de agua. Se reparte en un camión y nosotros siempre le solicitamos al vecino que nos avise con tiempo antes de que se queden sin agua para que no le pase el tema que después tienen que esperar mucho para que le lleven agua. Nosotros estamos dando normalmente con el servicio, estamos yendo en lo que es la zona Valle Verde, zona Chacra, zona Puestos, los barrios, tenemos una planta de agua también, donde el vecino se acerca a buscar el agua cuando lo necesita” aseguró la comisionada. Luego recordó que ante cualquier inquietud los vecinos puede acercarse a la Comisión de Fomento: “ Nosotros a partir de las 7 de la mañana ya estamos en Comisión de Fomento. Poer el tema de al agua, el reparto se hace con total normalidad”.
Desde el Gobierno provincial, el Departamento Provincial de Aguas (DPA) informó que está al tanto de la situación y que ejecuta un plan de intervención inmediata ante la persistente merma en los caudales del río Colorado. Según el comunicado oficial del 10 de febrero, se han desplegado equipos pesados y personal especializado para profundizar la aducción, remover sedimentos y canalizar el escaso caudal disponible, con el objetivo de garantizar el suministro a los regantes y mitigar el impacto productivo. A pesar de estas tareas, el sistema continúa bajo monitoreo constante debido a las limitaciones del recurso.

Sin embargo, la explicación técnica no alcanza para justificar una crisis que, según los propios vecinos y antecedentes periodísticos, es crónica. En septiembre del año pasado, el diario Río Negro describía a Peñas Blancas y su entorno como “la capital del abandono”, donde el agua potable es escasa o inexistente, las rutas son intransitables y los servicios básicos brillan por su ausencia. En muchos sectores, el agua debe transportarse a pie en bidones durante kilómetros, y en otros directamente no existe, obligando a los pobladores a consumir agua de acequias, con riesgos sanitarios evidentes.
La paradoja es evidente: la única zona rural que durante décadas apostó por la agricultura como alternativa a la economía petrolera es, al mismo tiempo, la más olvidada por las políticas públicas. Mientras se anuncian proyectos, perforaciones y plantas de tratamiento que nunca llegan o no funcionan, los vecinos siguen sobreviviendo con soluciones precarias y promesas incumplidas.
Más allá de la coyuntura del río Colorado y sus sedimentos, la falta de una política integral y sostenida en materia de agua expone una ausencia del Estado que se arrastra desde hace años. Entre comunicados oficiales y operativos de emergencia, la solución definitiva sigue sin aparecer, y la vida cotidiana de los habitantes de Valle Verde y Peñas Blancas continúa marcada por la escasez, la incertidumbre y el olvido.









