El Municipio firmó un convenio para producir alfalfa en 27 hectáreas de Medanito y avanza en una estrategia que apunta a fortalecer la matriz productiva ante el declive del petróleo convencional y el impacto de Vaca Muerta.
En un contexto marcado por la retracción del petróleo convencional y el retiro de empresas que durante décadas sostuvieron la economía local, el Municipio de Catriel puso en marcha una política concreta de diversificación productiva con eje en el desarrollo agrícola. A través de la Secretaría de Planificación y Desarrollo, a cargo de Milton Molina, se firmó un convenio con un productor de Medanito para la cosecha de alfalfa en 27 hectáreas, en un esquema de trabajo articulado entre el sector privado, el Estado municipal y la Fundación Polo Tecnológico Catriel.
El acuerdo contempla tareas de corte, enfardado y estivado con maquinaria agrícola y personal municipal. Como contraprestación, un porcentaje de la producción quedará en poder del Municipio, generando un esquema de recuperación de inversión y fortalecimiento de recursos propios.
La iniciativa no es menor en una ciudad cuya historia reciente estuvo signada por una monoeconomía petrolera que eclipsó durante años cualquier otro sector productivo. La irrupción del fenómeno Vaca Muerta, con su concentración de inversiones en el no convencional y el consecuente desplazamiento del petróleo convencional, dejó a Catriel en una situación vulnerable. El retiro progresivo de empresas y la caída de actividad expusieron crudamente el riesgo de depender casi exclusivamente de un recurso finito y sujeto a vaivenes tecnológicos y de mercado.
En este escenario, la apuesta por la producción agrícola adquiere una dimensión estratégica. Participan del proceso el Director de Medio Ambiente, Martín Jurgeit, y la ingeniera agrónoma Tamara Galera, quienes acompañan el desarrollo técnico y productivo del proyecto. Además, la puesta en funcionamiento de maquinaria que se encontraba sin uso permite optimizar recursos municipales y reactivar capacidades ociosas.
Desde la gestión encabezada por la intendenta Daniela Salzotto —quien además preside la Fundación Polo Tecnológico Catriel— se plantea que el objetivo es consolidar políticas que impulsen más producción, más trabajo y más oportunidades. Sin embargo, el desafío de fondo es mucho más profundo: construir una matriz económica diversificada que amortigüe los impactos de la transición energética y del agotamiento progresivo de los yacimientos convencionales.
Catriel enfrenta así una encrucijada histórica. La experiencia reciente demuestra que la dependencia absoluta de un único recurso puede generar ciclos de expansión y crisis abruptas. La diversificación agrícola no resolverá de inmediato las consecuencias del repliegue petrolero, pero constituye un paso estructural hacia una economía más resiliente, capaz de sostener empleo y desarrollo más allá de los límites de un recurso que, como ya quedó demostrado, no es eterno.










