Bajo la conducción del entrenador Cristián Pereyra, ambas ciudades se consolidan como referencia patagónica y se preparan para competir en los Juegos de Integración Patagónicos con destacados representantes.
El tenis de mesa de Catriel y 25 de Mayo atraviesa uno de sus momentos más destacados, consolidándose como una verdadera referencia deportiva en la región patagónica. Este presente es el resultado de un trabajo sostenido, disciplina y la conducción técnica del entrenador Cristián Pereyra, quien logró posicionar a jugadores de ambas localidades entre los mejores exponentes del sur argentino.
El próximo desafío será de gran relevancia: los Juegos de Integración Patagónicos (JIP), que se disputarán del 22 al 26 de abril en Río Grande, Tierra del Fuego. Allí, tanto Catriel como 25 de Mayo dirán presente con representantes en la modalidad convencional.
Por el lado de la ciudad pampeana, competirán dos destacadas deportistas: Milena Maurene Martini Pacheco y Florencia Victoria Romero Burgos. En tanto, Catriel estará representada por Ignacio Serra Rañil, quien buscará defender la triple medalla obtenida en la edición 2025, reafirmando su lugar entre los mejores de la disciplina.
Además, Serra Rañil tendrá otro compromiso de alto nivel en noviembre, cuando represente a su ciudad y a Río Negro en los Juegos Binacionales de la Araucanía, que se desarrollarán en Santiago de Chile.
Detrás de este crecimiento sostenido aparece la figura de Cristián Pereyra, un entrenador que ha sabido transformar talento en resultados. Su tarea no solo se refleja en podios y medallas, sino también en la formación de deportistas con mentalidad competitiva, valores sólidos y un fuerte sentido de pertenencia.
Los jugadores formados bajo su conducción han participado en competencias de alto nivel, dejando en cada presentación una imagen de compromiso, superación y excelencia deportiva.
Este proceso demuestra que, con planificación, constancia y pasión, las ciudades del interior pueden ocupar un lugar central en el mapa deportivo. Hoy, Catriel y 25 de Mayo no solo son protagonistas del tenis de mesa patagónico, sino también un ejemplo de que el esfuerzo sostenido siempre genera resultados.
El desafío continúa, pero el presente ya es contundente: el tenis de mesa regional vive un momento histórico, con nombre propio, identidad y una clara proyección hacia el futuro.









