Trabajadores de la empresa Gabino Correa reclaman una deuda salarial cercana a los 30 millones de pesos, tras cambios reiterados de dueños y sin respuestas de la patronal ni de los organismos de control.
Una situación límite atraviesan siete trabajadores de la empresa de transporte y servicios petroleros Gabino Correa, con sede en la localidad rionegrina de Catriel, quienes denuncian que la firma les adeuda cinco meses de sueldo y los dos aguinaldos correspondientes al último año. Según precisó Dante Castro, uno de los operarios afectados, la deuda global asciende a unos 30 millones de pesos. Este miércoles, ante la falta de respuestas, los empleados realizaron una protesta pacífica frente a la base de la empresa en Río Negro.
El conflicto mantiene en la incertidumbre a tres trabajadores de 25 de Mayo, dos de General Acha, uno de Santa Rosa y otro de Catriel, todos con entre 12 y 25 años de antigüedad. De acuerdo a la denuncia, la empresa cambió de propietarios tres veces en menos de un año y los actuales dueños argumentan deudas heredadas y falta de unidades operativas para justificar el incumplimiento salarial.
“Pasamos las fiestas sin un peso. La empresa quiso echarnos pagando solo el 50% de la indemnización y en cuotas, pero nos negamos porque primero deben arreglar los sueldos atrasados”, explicó Castro en diálogo con Radio 7 de 25 de Mayo. Además, señaló que los trabajadores quedaron atrapados en un “limbo” gremial: si bien están afiliados al Sindicato de Camioneros de La Pampa, desde el gremio les indicaron que no tienen jurisdicción para impulsar medidas de fuerza en Río Negro o Neuquén.
A la falta de respuestas empresarias se suma el silencio de los organismos de control. Los trabajadores indicaron que la delegación de la Secretaría de Trabajo de 25 de Mayo dejó de responder mensajes y llamados tras realizar tres audiencias, a dos de las cuales la empresa no asistió.
Ante la sospecha de que el nuevo propietario sea un “testaferro” y sin alternativas concretas, las siete familias subsisten realizando changas mientras sostienen la protesta en la base de Catriel. La última oferta patronal fue rechazada por considerarla una falta de respeto: un despido con el 50% de la indemnización en cheques que, según antecedentes de otros trabajadores, resultan incobrables. “Estamos a la deriva”, resumió Dante Castro sobre el presente de los empleados.










