Tras tres décadas de estancamiento, el Poder Judicial rionegrino fijó para el 18 de noviembre un encuentro presencial entre la comuna y Enrique Manuel Flores. El dueño de las tierras asegura que “en cinco minutos se puede arreglar” y responsabiliza a las sucesivas gestiones políticas.
El interminable conflicto por la regularización dominial de las tierras del denominado “Lote 14” volvió a instalarse en la agenda pública local. Tras años de idas y vueltas, se ha convocado oficialmente a una instancia de mediación presencial entre la Municipalidad de Catriel y Enrique Manuel Flores, propietario del predio, con la esperanza de destrabar una situación que afecta a cientos de familias desde hace más de treinta años.
El encuentro está pautado para las 11:00 de la mañana del próximo 18 de noviembre. La cita tendrá lugar en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC), dependiente del Poder Judicial de la Provincia de Río Negro, ubicado en calle San Martín 425 de esta ciudad. La mediadora designada para oficiar de puente entre las partes será Patricia Inés Sauer.
Esta nueva instancia judicial llega tras la frustración de las expectativas generadas en mayo de este año, cuando todo parecía encaminarse hacia un acuerdo definitivo. Sin embargo, las tratativas se estancaron rápidamente, manteniendo la incertidumbre sobre el sector.
La voz del propietario: “El malo de la película soy yo”
Para comprender la magnitud del desgaste y la postura del propietario, cabe recordar las contundentes declaraciones que Flores brindó en mayo pasado al programa “De Ida y Vuelta”, conducido por Ramón Sebastián Villablanca en FM Laser Catriel. En aquella extensa entrevista, el titular de las tierras —quien también posee campos en la zona de Río Barranca y sectores cercanos a Colonia Ovejero— se mostró dispuesto a negociar, pero cargó duramente contra la clase política local.
“Hace 30 años que quiero arreglar el problema del Lote 14. Acá el malo de la película soy yo, pero todos los intendentes desde el ‘92 hasta acá dijeron que iban a solucionarlo y ninguno hizo nada”, sostuvo Flores, quien afirmó sentirse “usado políticamente” y no ser el responsable de la falta de una solución definitiva.
El propietario detalló que incluso ha ofrecido condiciones excepcionales para facilitar el acceso a la escritura de los vecinos. “Me preguntaron si daba 20 años para pagar y dije que sí, que no tenía ningún problema. El asunto es solucionar el problema de la gente. Hice los cálculos: dividido entre unas 600 parcelas y financiado en 240 meses, cada familia pagaría alrededor de 7 dólares mensuales. Estamos hablando de menos de 10 mil pesos por mes por terreno. Entonces, que no me culpen a mí de que no quiero arreglar”, argumentó.
Deudas pendientes y desgaste personal
Flores también apuntó contra la actual gestión municipal, asegurando que le prometieron sentarse a negociar en febrero pasado, algo que nunca ocurrió. Asimismo, recordó que en el pasado el municipio intentó expropiar las tierras por la vía legal, pero él ganó “todas las instancias judiciales”. Además, arrastra reclamos económicos pendientes por la expropiación de 32 hectáreas para la obra de cloacas.
El desgaste personal es evidente y ha trascendido la esfera legal. “Escuché en un supermercado a unas señoras decir: ‘ahí va el viejo hijo de puta ese que no nos arregla por el Lote 14’. Y yo hace 30 años que quiero arreglar”, relató con amargura. No obstante, aseguró que el 90% de los vecinos del sector conoce su voluntad de diálogo y reconoce la titularidad de las tierras.
Por otro lado, alertó sobre operaciones inmobiliarias irregulares dentro del asentamiento: “Hay gente que compró terrenos a terceros que les prometieron futuras escrituras, y después van a mi casa porque les dijeron que yo les iba a dar la escritura”.
Con la cita del 18 de noviembre en el horizonte, la pelota vuelve a estar en el tejado de las instituciones. “Cuando quieran sentarse a dialogar, estoy dispuesto. En cinco minutos arreglamos el problema del Lote 14”, sentenció Flores, quien confesó sentirse “cansado” tras tres décadas de batallas. “Basta de echarle la culpa a Enrique Flores. Yo nunca quise perjudicar a la gente”, concluyó.









