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(Video) Colonia Ovejero: cuando el trabajo compartido empieza a cambiar la vida cotidiana

La zona rural de Catriel dio un paso importante con la instalación del primer zeppelin de gas, una iniciativa que nació de una necesidad concreta de los vecinos y que hoy comienza a hacerse realidad gracias al trabajo conjunto entre el Municipio, la Junta Vecinal y el sector privado.

Hay logros que se miden por su tamaño y otros por lo que representan. En Colonia Ovejero, la colocación del primer zeppelin de gas pertenece a esta última categoría: es una mejora en el acceso a la energía, pero también una señal de que, cuando las necesidades de una comunidad encuentran respuestas compartidas, los proyectos pueden dejar de ser una aspiración para convertirse en realidad.

La iniciativa se concretó mediante el trabajo articulado entre el Municipio de Catriel, la Junta Vecinal de Colonia Ovejero y un privado, en el marco del programa municipal “Conectar Energía”, destinado a acercar soluciones energéticas a las familias de la zona rural.

Detrás de la instalación hay algo más que una obra. Hay conversaciones, propuestas y una demanda que los propios vecinos venían planteando desde hacía tiempo: encontrar una alternativa que permitiera mejorar el acceso al gas, especialmente para aquellas familias a las que el costo representa una dificultad.

Video de Prensa de la Municipalidad de Catriel

Una idea que empezó a tomar forma en la comunidad

En agosto, durante una entrevista con FM Laser Catriel, la vicepresidenta de la Junta Vecinal de Colonia Ovejero, Marisa Teresa Montes, ya anticipaba que el gas envasado podía convertirse en una opción accesible para los habitantes del sector.

Por entonces, la comisión barrial había comenzado a dialogar con el Municipio para impulsar el proyecto y evaluar de qué manera podía acompañar a los vecinos. Montes había expresado con claridad el sentido de aquella propuesta: “Para aquellas personas que por ahí cuesta llegar a tener el Zeppelin, ahí va a estar la Municipalidad presente”.

Aquella declaración no era solamente una expresión de voluntad. Era la descripción de una necesidad cotidiana y, al mismo tiempo, de una forma de entender el trabajo comunitario: buscar alternativas para que las dificultades económicas no se conviertan en una barrera insalvable para acceder a un servicio esencial.

Con la reciente instalación del primer zeppelin, aquella idea comenzó a materializarse.

Una agenda que suma resultados

El proyecto del gas se inscribe en una agenda de trabajo más amplia que la Junta Vecinal y el Gobierno municipal comenzaron a delinear a fines de enero, cuando la intendenta Daniela Salzotto recibió a los representantes barriales para establecer prioridades en materia de infraestructura, servicios, educación y fortalecimiento comunitario.

Desde entonces, varios de los objetivos planteados avanzaron hacia su concreción.

Uno de ellos fue la regularización de las tierras destinadas a completar la sala de salud del barrio, una obra que el Municipio asumió el compromiso de finalizar y que, según la información aportada, ya se cuenta entre los logros alcanzados.

También se abordó el proyecto del cargadero de agua, considerado fundamental para fortalecer el autoabastecimiento de la zona. A esto se sumaron los pedidos de mejoramiento y señalización del sector comprendido entre Los Viñedos y Los Laureles, sobre la Ruta Nacional 151 y calle Las Jarillas, para facilitar y ordenar el ingreso al barrio.

La agenda incluyó, además, la necesidad de regularizar y habilitar los espacios con piletas de natación alquiladas para eventos, con especial atención a la seguridad y al cuidado de quienes utilizan esas instalaciones.

Educación rural: otra puerta que se abrió

En materia educativa, la puesta en marcha de un Centro Educativo para Jóvenes y Adultos (CEPJA) en la zona rural también se sumó a los avances registrados. Para concretarlo, se contó con un edificio aportado mediante la colaboración y donación de un vecino.

La iniciativa representa una oportunidad para acercar la educación a quienes viven lejos de los centros urbanos y necesitan compatibilizar el estudio con sus responsabilidades familiares y laborales.

El aporte solidario vuelve a poner en evidencia el valor de la participación comunitaria: muchas veces, las respuestas no dependen exclusivamente de una institución, sino de la capacidad de sumar voluntades y recursos detrás de un objetivo común.

Crecer también es acercar soluciones

La instalación del primer zeppelin de gas en Colonia Ovejero es, en definitiva, una noticia que habla de servicios, pero también de organización vecinal, diálogo y compromiso.

En las zonas rurales, donde las distancias y las dificultades de acceso pueden volver más compleja la vida cotidiana, cada mejora adquiere un significado especial. El acceso a la energía, la salud, el agua y la educación no son cuestiones aisladas: forman parte de las condiciones necesarias para que las familias puedan proyectar su futuro sin sentirse relegadas por vivir lejos del centro urbano.

El desafío ahora será sostener esa dinámica de trabajo y avanzar con los objetivos pendientes, para que los acuerdos alcanzados se traduzcan en beneficios concretos y duraderos.

En Colonia Ovejero, el primer zeppelin ya está instalado. Y con él, también queda una enseñanza sencilla, pero importante: cuando el Municipio, las instituciones barriales, los vecinos y el sector privado trabajan en una misma dirección, el crecimiento deja de ser una promesa y empieza a sentirse en la vida de la comunidad.

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