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Weretilneck desembarca en Catriel con un aviso pago para lavar años de abandono: marketing electoral con plata de todos los rionegrinos

El gobernador publicó un video en Facebook celebrando los 465 millones de pesos anuales que recibirá la localidad, intentando borrar el histórico olvido provincial. Detrás del mensaje “amigable” se esconde un esquema de compensación cuestionado, que deja “gusto a poco” en intendencias como Roca y expone la improvisación de un gobierno que prefiere la publicidad a una reforma seria de la coparticipación.

“Queridas vecinas y vecinos de Catriel”. Con ese saludo de campaña, el gobernador Alberto Weretilneck irrumpió esta semana en los muros de Facebook con un aviso pago grabado en video, dirigido exclusivamente a los habitantes de Catriel. El mensaje, breve y calculado al milímetro, busca vender una imagen de cercanía y compromiso con una localidad que, durante años, denunció el sistemático olvido de todos los gobiernos provinciales. La operación de marketing, sin embargo, no logra ocultar la realidad: detrás del guiño electoral se esconde un esquema de compensación financiera transitorio, aprobado a las apuradas por la Legislatura, que deja más dudas que certezas y que evidencia la improvisación de una administración que prefiere los spots publicitarios a las políticas de Estado.

El “abrazo” tardío a Catriel
En el video, el mandatario afirma: “Hemos firmado con la Intendenta Daniela Salsotto el acuerdo de compensación de fondos coparticipables entre la provincia y la ciudad de Catriel. 465 millones de pesos por año va a recibir la municipalidad, que tiene que estar destinado a obras o a equipamientos. Es una muestra más del compromiso de la provincia con la comunidad de Catriel. Río Negro tiene rumbo, Río Negro tiene futuro”.

El tono paternalista del mensaje contrasta con el historial de reclamos de la intendenta Salzotto, quien no dudó en señalar públicamente que el gobierno provincial tenía un “hijo favorito” —en clara alusión al diputado Rodrigo Buteler— y que su localidad había sido postergada históricamente. Ahora, con 465 millones de pesos anuales sobre la mesa, Weretilneck intenta convertir una deuda histórica en un gesto generoso, y usar los recursos del erario provincial para lavar su imagen en plena campaña electoral.

El dinero, que por ley debe destinarse exclusivamente a obras, infraestructura o bienes de capital —y no a gastos de personal—, no alcanza para tapar el agujero de años de abandono. Pero sí le sirve al gobernador para grabar un video, pagar su difusión en redes sociales y presentarse como el salvador de una comunidad a la que, hasta hace pocas semanas, miraba con indiferencia.

Un “parche” provincial con olor a campaña
Lo que ocurre en Catriel es apenas la vidriera de un esquema más amplio. El gobierno de Weretilneck firmó acuerdos de Compensación Financiera Transitoria con 14 municipios rionegrinos —entre ellos San Carlos de Bariloche, Cipolletti, Fernández Oro y General Roca— y la Legislatura los convalidó por amplia mayoría, con 35 votos a favor y 8 en contra.

La operación es sencilla de describir y difícil de defender: ante la imposibilidad de actualizar la Ley de Coparticipación Municipal —una deuda pendiente desde 1991—, el gobierno optó por abrir la canilla de las Rentas Generales del Tesoro provincial. El esquema inyectará 1.028 millones de pesos mensuales extraídos directamente de las arcas provinciales, sin tocar la masa coparticipable general. Una solución transitoria, costosa y, sobre todo, electoral.

El propio oficialismo y la oposición coincidieron en el recinto en calificar la medida como un “parche”. El legislador José Luis Berros (Vamos con Todos) y Ariel Bernatene (CC ARI) fueron sinceros al admitir que se trata de una respuesta parcial frente a la retracción del gobierno nacional. Pero el problema es que Weretilneck usa los recursos de todos los rionegrinos para tapar los baches de una ley que su administración se niega a reformar por miedo al costo político.

Matemática discrecional y agravios comparativos
El ministro de Gobierno, Agustín Ríos, intentó vender la medida como un triunfo de la “objetividad matemática”. Pero los números y los propios intendentes lo desmienten. La distribución generó un “gusto a poco” generalizado y profundas injusticias territoriales. Mientras Cipolletti se embolsará unos 3.800 millones de pesos anuales y Bariloche 2.350 millones, a General Roca le asignaron apenas 608 millones anuales.

La intendenta de Roca, María Emilia Soria, entendió que el sistema está roto y llevó el debate al terreno electoral, anticipando que impulsará una reforma real si llega a la Gobernación. Su propuesta de elevar al 60% el peso del componente poblacional fue descartada por Ríos con un argumento contradictorio: dijo que hacerlo sería “generar más conflicto” con los intendentes que desconfían del Censo 2022. Es decir, el gobierno admite que los datos son inútiles, pero los usa como excusa para no modificar la ley.

Incluso dentro del propio oficialismo surgieron reparos. El jefe comunal de Fernández Oro, Gustavo Amati, planteó la necesidad de proyectar mayores recursos para su municipio, que registró el mayor crecimiento poblacional de la provincia en los últimos 15 años, y quedó lejos de lo que esperaba.

La excusa del “sistema imperfecto”
Para justificar las distorsiones, Ríos recurrió a argumentos que rozan el absurdo. Para explicar por qué Bariloche no recibe más recursos por su actividad económica, el ministro señaló que empresas como McDonald’s o Aerolíneas Argentinas tienen su domicilio fiscal en Buenos Aires. En lugar de buscar mecanismos para retener la recaudación donde se genera el impacto urbano y ambiental, el gobierno de Weretilneck se lava las manos y acepta que el sistema sea “imperfecto”.

La legisladora Marcela González Abdala advirtió en el recinto que se aplica un criterio “selectivo” y desproporcionado, donde municipios de menor magnitud perciben porcentajes muy superiores a otros más grandes. Y tiene razón: el gobierno de JSRN ha diseñado un traje a medida para contentar a 14 intendentes clave, dejando al resto de las comunas con la sensación de que el oficialismo rionegrino gobierna con premios y castigos.

Catriel como vidriera, la provincia como daño colateral
Mientras el gobernador graba videos en Facebook para Catriel, Ríos descarta reabrir la discusión de la coparticipación hasta un hipotético nuevo censo, condenando a los municipios a vivir con la incertidumbre de un “parche” semestral atado a la recaudación de IVA e Ingresos Brutos.

Hoy, Río Negro no es “más justo”, como se autoelogió el legislador Lucas Pica citando a Ulpiano. Río Negro es una provincia con un gobierno que prefiere gastar millones en avisos de Facebook y en parches transitorios de Rentas Generales antes que sentarse a redactar una Ley de Coparticipación seria, federal y definitiva.

Catriel recibió su dosis de atención mediática. Pero detrás del video del gobernador, la provincia sigue esperando una reforma que no llega, mientras los intendentes cuentan los meses de un esquema transitorio que puede caducar con el próximo cambio de gobierno. Weretilneck cierra esta etapa comprando paz social a corto plazo, pero le deja a los rionegrinos la enorme deuda de un sistema municipal asfixiado, desigual y sostenido por la improvisación oficialista y la publicidad paga.

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