En una jornada cargada de reconocimiento y emoción, el Concejo Deliberante de Catriel homenajeó a las y los agentes sanitarios de la ciudad. La fecha, el 24 de septiembre, quedó establecida como el Día del Agente Sanitario a nivel local, a partir de una iniciativa surgida de la Junta Vecinal de Colonia Ovejero.
Hay trabajos que se hacen detrás de un escritorio y otros que se hacen recorriendo calles, barrios, casas y caminos. Trabajos que no siempre tienen una fotografía, un aplauso o un reconocimiento. Y hay personas que, muchas veces sin que nadie las vea, son las primeras en saber qué está pasando en una comunidad.
De eso se habló este jueves por la tarde-noche en el Concejo Deliberante de Catriel, donde las y los agentes sanitarios fueron protagonistas de un reconocimiento que buscó poner en valor una tarea esencial dentro de la salud pública.
El homenaje tuvo también un significado particular: el 24 de septiembre fue establecido como Día del Agente Sanitario en Catriel, a partir de un proyecto impulsado por la Junta Vecinal de Colonia Ovejero y posteriormente tratado y aprobado por el Concejo Deliberante.
Los ojos que recorren el territorio
Durante el acto, el director del Hospital “Cecilia Grierson”, Alberto Bellido, puso en palabras una de las características centrales de esta tarea: la cercanía.
Bellido destacó que un agente sanitario puede resultar tan importante para el sistema de salud como una ambulancia, un estudio especializado o una terapia intensiva, porque su trabajo comienza mucho antes de que una persona llegue al hospital.
Son quienes recorren el territorio. Quienes salen con frío, bajo la lluvia o fuera del horario habitual. Quienes entran en contacto con las familias y conocen realidades que difícilmente puedan aparecer en una historia clínica.
Y en esa cercanía también aparece otra dimensión de la tarea: la capacidad de detectar situaciones sociales complejas.
Consumos problemáticos, violencia familiar, posibles abusos o situaciones de vulnerabilidad pueden ser advertidos en esas recorridas cotidianas. Muchas veces, explicó Bellido, son las y los agentes sanitarios quienes primero perciben aquello que todavía no llegó a convertirse en una consulta médica.
“Muchas veces en la ausencia está la presencia”, señaló el director del hospital, al referirse a quienes sostienen ese contacto permanente con la comunidad.
Una salud que empieza mucho antes del hospital
Para Rosa Nievas, integrante de la Comisión de Acción Social del Concejo Deliberante, el trabajo de los agentes sanitarios constituye una de las principales fuentes de información que tiene el sistema de salud sobre lo que ocurre en la comunidad.
Son quienes acercan al hospital los datos de quienes necesitan atención y quienes reciben, en los centros de salud, a vecinos de todas las edades.
Desde los controles de niños pequeños hasta el acompañamiento de adultos mayores, la tarea atraviesa prácticamente todas las etapas de la vida.
Y no se limita a quienes no poseen obra social. Como señaló Nievas, los centros de salud son utilizados también por personas que cuentan con cobertura privada.
“Esto es salud pública”, resumió.
Una frase sencilla que, en el contexto del homenaje, adquiere un significado mayor: hablar de agentes sanitarios es hablar de prevención, de cercanía y de una forma de entender la atención médica antes de que aparezca la enfermedad.
Una iniciativa nacida desde un barrio
La historia del reconocimiento comenzó en Colonia Ovejero.
Melina Malvé, presidenta de la Junta Vecinal de Colonia Ovejero, contó que fue desde esa organización barrial que surgió la propuesta de establecer una fecha para reconocer a quienes durante años desarrollaron esta tarea sin contar, en Catriel, con un día específico que pusiera en valor su labor.
La iniciativa también buscó incluir a quienes ya se jubilaron después de dedicar buena parte de su vida al servicio de la comunidad.
El proyecto llegó al Concejo Deliberante, fue recibido por la Comisión de Acción Social y finalmente aprobado.
Así, una propuesta surgida desde un barrio terminó convirtiéndose en un reconocimiento institucional para un conjunto de trabajadores cuya tarea se desarrolla, precisamente, en los barrios y junto a los vecinos.
El homenaje que continúa en los hijos
La intendenta Daniela Salzotto también destacó durante el acto la necesidad de seguir formando recursos humanos vinculados con la salud.
Recordó que la primera carrera planteada por el CRESU es la Tecnicatura Universitaria en Emergencia Sanitaria y anticipó que se proyecta una nueva carrera universitaria vinculada al área.
La jefa comunal remarcó que Catriel no solamente necesita formar trabajadores para su actividad productiva, sino también fortalecer su sistema sanitario, en una ciudad atravesada por las distancias y por las dificultades derivadas de la falta de mayor complejidad.
Pero hubo un momento especialmente emotivo en sus palabras.
Salzotto habló de las familias de los agentes sanitarios, de sus hijos e hijas y de aquello que, más allá de cualquier reconocimiento institucional, queda como legado.
Porque quizás uno de los homenajes más profundos no sea una placa, una resolución o una ceremonia.
Quizás sea mirar a los hijos de quienes dedicaron su vida al servicio y descubrir que, de alguna manera, esa vocación también dejó una semilla.
“Son hijos de valor, hijos con vocación de servicio”, expresó la intendenta.
Reconocer a quienes están cuando hace falta
El reconocimiento de este 24 de septiembre no cambió la rutina de quienes todos los días vuelven a recorrer Catriel. Al día siguiente, las casas seguirán allí, los barrios también y seguramente habrá nuevas personas que necesitarán ser escuchadas, acompañadas o derivadas a un centro de salud.
Pero hubo algo que sí cambió: durante una tarde, quienes habitualmente están detrás de esa primera línea de atención fueron puestos en el centro de la escena.
Porque hay una manera de medir la importancia de un sistema sanitario que no aparece en las estadísticas: preguntarse quién está allí cuando una familia todavía no sabe a quién recurrir.
En Catriel, muchas veces, esa respuesta tiene nombre y apellido. Es la persona que golpea una puerta, pregunta cómo están, toma nota, escucha, observa y vuelve a caminar.
La que conoce el territorio no desde un mapa, sino desde sus calles.
La que llega antes.
La que ve.
La que escucha.
La que acompaña.
Y que, desde ahora, también tiene un día para que la comunidad le diga simplemente: gracias.
















