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La máscara cae: Milei mantiene intacto su oscuro pacto de lobby con el entorno de Cerimedo en Washington

Mientras el gobierno vende una imagen de pureza ideológica y moralidad pública, un contrato vigente con LAAG revela un millonario mercado de influencias con think tanks estadounidenses, la sombra de un crimen en Bolivia y una guerra de mafias por el control de la Casa Rosada.

Lejos de la épica anticasta y de los discursos moralizantes con los que sedujo a las masas, la Casa Rosada esconde un pacto de sombras que se niega a morir. El diputado Rodolfo Tailhade destapó esta semana una cloaca que el oficialismo intentó barrer bajo la alfombra: el vínculo entre el presidente Javier Milei y Fernando Cerimedo no solo fue una anécdota de campaña, sino que sigue intacto y financiado con recursos del Estado a través de un contrato de lobby en Estados Unidos que nunca debió existir.

La ironía es tan grotesca como reveladora. “Por LAAG firmó Damián Merlo, el Cerimedo de Bukele. Por Milei firmó Fernando Cerimedo, el Cerimedo de Milei”, graficó el legislador kirchnerista en la red X, exponiendo la red de operadores que el presidente utiliza para comprarse legitimidad en los centros de poder norteamericanos.

El escándalo adquiere tintes siniestros al recordar quién es el hombre que articula estos favores desde las sombras. Cerimedo, un activista digital que hoy opera como lobista, está siendo investigado por la justicia por haber presuntamente mandado a matar a su propia pareja en Bolivia. Sin embargo, este prontuario no fue impedimento para que Milei lo blindara públicamente, para sorpresa y vergüenza de su propio bloque de diputados libertarios, que rogaban en los pasillos del Congreso que el presidente guardara silencio para despegarse de semejante tóxico.

El negocio de la influencia: Think tanks y “publinotas”

El acuerdo original con Latin America Advisory Group (LAAG) tenía una fecha de caducidad: diciembre de 2023, cuando Milei alcanzara la Presidencia. Pero el contrato, lejos de extinguirse, sigue vigente. El objetivo: articular con los grandes think tanks estadounidenses para que el presidente argentino sea bendecido por las élites de Washington.

Uno de los beneficiarios de este tráfico de influencias es The Heritage Foundation. Tal es el nivel de complicidad que, en marzo de 2025, el titular de esa ONG, Kevin Roberts, fue recibido con alfombra roja en la Casa Rosada para la foto de rigor con el Jefe de Estado. Meses más tarde, en abril pasado, Heritage lanzó un informe sobre el índice de libertad económica que, casualidad, fue publicado y difundido como propio en La Derecha Diario, el portal de propaganda de Cerimedo.

La red de complicidades se extiende al Atlantic Council. Tailhade recordó cómo en septiembre le “armaron una fiestita” en Nueva York, y en abril de este año, Milei prestó las instalaciones del Palacio Libertad para un evento donde brilló Santiago Caputo. Días después, el círculo se cerraba con una descarada “publinota” pagada en Bloomberg. Se trata de un verdadero lavadero de imagen: dinero, acceso al Estado y medios cómplices.

Guerra de mafias, desplazamientos y los audios de Spagnuolo

Sin embargo, en los pasillos del poder los lobistas se devoran entre sí. El rol de Cerimedo se fue desdibujando a lo largo de 2024, perdiendo terreno frente al ascenso vertiginoso de Santiago Caputo y su aparato de inteligencia.

El punto de quiebre se dio durante la minigira de Milei a Miami y Austin (Texas) entre el 10 y el 14 de abril de 2026. Mientras el presidente se hacía retratar junto a su hermana Karina recibiendo el vanidoso premio de “Embajador de la luz” y se sacaba fotos con Elon Musk, en las sombras se gestaba su reemplazo. Fuentes de los servicios de inteligencia aseguran que, por gentileza de un poderoso empresario argentino radicado en EE.UU., Milei conoció a Leonardo Scaturice, el misterioso hombre detrás de Tactic Global, ex Flybondi y actual operador de contratos millonarios con la SIDE que comanda Caputo.

Ese desplazamiento no fue gratuito. Entre la oposición y los analistas políticos ya se habla de un “posible móvil” mafioso: la teoría más fuerte indica que fue el propio Cerimedo, dolido por perder la caja y el acceso al presidente, quien filtró los explosivos audios de Diego Spagnuolo. La venganza como herramienta política. El lobby, mientras tanto, ya pasó a manos de Scaturice.

Milei llegó a la Casa Rosada prometiendo terminar con la política de los sótanos y los pactos oscuros. La realidad, hoy, es que su gobierno no hizo más que profesionalizarlos, exportarlos a Washington y financiarlos con el prestigio de la República. El “Cerimedo de Milei” puede haber perdido la cena, pero el banquete de los lobistas en la Casa Rosada sigue servido.

El acuerdo de Cerimedo by LPO

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