El candidato del Pacto Histórico aceptó el resultado del escrutinio que consagra al ultraderechista Abelardo de la Espriella como presidente electo. Aunque denunció presuntas irregularidades y la injerencia de Estados Unidos, anunció que ejercerá una oposición “democrática, vigilante y constructiva”.
La tensión política en Colombia comenzó a ceder este miércoles luego de que el senador Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, reconociera formalmente su derrota en la segunda vuelta electoral frente al ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien se impuso por una diferencia inferior al 1% de los votos.
“En este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso, que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”, afirmó Cepeda en un mensaje dirigido al país, marcando así el cierre de varios días de incertidumbre tras una de las elecciones más reñidas de la historia reciente colombiana.
La decisión llega después de que la Registraduría Nacional informara que los escrutinios municipales alcanzaron una coincidencia del 99,997% con los datos del preconteo. Además, el Consejo Nacional Electoral se prepara para oficializar la victoria de De la Espriella, quien obtuvo cerca de 13 millones de votos, superando por alrededor de 250.000 sufragios a Cepeda, que cosechó 12,7 millones de adhesiones.
Pese a aceptar el resultado, el dirigente de izquierda dejó en claro que no abandona sus cuestionamientos sobre el desarrollo de la campaña electoral. “Aceptar el resultado no significa renunciar a la verdad”, sostuvo. Entre sus denuncias mencionó una supuesta operación masiva de compra de votos por parte del espacio político de De la Espriella y criticó abiertamente las intervenciones públicas del presidente estadounidense Donald Trump en respaldo del candidato vencedor.
Sin presentar detalles concretos sobre las acusaciones, Cepeda sostuvo que existieron acciones destinadas a “alterar la libre expresión de la voluntad popular”, aunque evitó plantear un desconocimiento de los resultados oficiales.
En un discurso con fuerte contenido político, el senador y negociador de paz delineó el papel que desempeñará el progresismo durante el próximo gobierno. “Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva”, aseguró. Al mismo tiempo, advirtió que impulsará formas de “resistencia y desobediencia civil pacífica” si considera que el nuevo Ejecutivo vulnera derechos o retrocede en conquistas sociales.
Cepeda fijó varios límites a la futura administración. Rechazó cualquier ajuste fiscal que implique recortes en derechos adquiridos, condenó posibles expresiones machistas u homófobas desde el poder y prometió enfrentar políticas que favorezcan la explotación indiscriminada de los recursos naturales. “Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario”, afirmó. También cuestionó la influencia de Washington en la política colombiana al advertir que el país “no puede ser tratado como un protectorado”.
La postura del candidato derrotado contrasta con la mantenida hasta ahora por el presidente saliente Gustavo Petro, quien durante los días posteriores a la elección cuestionó reiteradamente el resultado y pidió esperar el escrutinio definitivo antes de reconocer al ganador. Sin embargo, en las últimas horas el mandatario moderó su posición y llamó al diálogo nacional.
“Estamos partidos por mitad y es hora de reconocernos, respetarnos y acordar”, escribió Petro en la red social X, donde también adelantó que comenzará el proceso de transición con el nuevo gobierno.
La elección deja en evidencia una profunda polarización política. Aunque perdió la Presidencia, el Pacto Histórico emerge fortalecido como principal fuerza opositora. La coalición progresista cuenta con 25 de los 102 escaños del Senado y 42 de los 182 de la Cámara de Representantes, lo que le garantiza una presencia relevante en el Congreso durante los próximos cuatro años.
Además, la legislación colombiana otorga al segundo candidato más votado un escaño en el Senado, por lo que todo indica que Cepeda encabezará desde allí la oposición al gobierno de De la Espriella, en un escenario político marcado por la paridad electoral y la confrontación ideológica entre dos proyectos de país que dividieron prácticamente en mitades al electorado colombiano.










